Ju Hua 菊花 – El crisantemo

Crisantemo kiku sumie María Eugenia Manrique

El universo asoma a la vida junto con nosotros;                                                         junto con nosotros, todas las cosas son una sola.                                                                                                      Chuang-tzu

En el noveno mes del año, cuando comienzan a mermar las horas de luz y las noches ganan espacio sobre los días, se celebra en Japón el Kiku no Sekku – Festival del Crisantemo -, tradición que tiene su origen en la milenaria cultura China, ritual estacional, durante el cual se acostumbraba a contemplar las flores del crisantemo, mientras se degustaba el vino de esta flor, con el fin de ahuyentar los espíritus que se esconden tras las sombras.

Mientras las bajas temperaturas, con sus ráfagas de vientos fríos, despojan los paisajes del verde de las hojas y las demás flores van perdiendo el brillo y el color, el crisantemo ofrece sus pétalos a la luz otoñal, manteniendo su belleza natural, con un esplendor capaz de desafiar a las temperaturas más intimidantes y a las nieves tempranas.

Por esa entereza que le caracteriza, en la Vía de la pintura oriental – sumie, el crisantemo es el caballero encargado de recordarnos que no existen caminos sin adversidades. Al pintarlo, nos muestra que una manera de hacerles frente para mantenernos en la Vía, es disolver nuestro <yo> pincelada tras pincelada, hasta llegar a entrar, por breves fragmentos de tiempo, en ese espacio de conciencia inmaterial donde la naturaleza se manifiesta en su totalidad, descubriendo en la propia experiencia que; El todo es mucho más que la suma de sus partes.

Crisantemo kiku sumie Maria Eugenia Manrique

Esta magnífica flor, que logra resistir y mantener su vitalidad hasta la llegada de las grandes heladas, atesora en la integridad y cohesión de sus innumerables pétalos, la fuerza que le asegura su resistencia. Representa el valor de la unión, de los vínculos que nos relacionan, fortalecen y nutren a lo largo de nuestra vida, es posible que por ello, en China, su país de origen, crisantemo se pronuncie exactamente igual que la palabra reunirse, significativamente; estar juntos.

Crisantemo kiku sumie Maria Eugenia ManriqueCon una historia de más de tres mil años, los crisantemos simbolizan dentro de la cultura china; nobleza, tranquilidad, sinceridad y longevidad. Se estima que los primeros crisantemos llegaron a Japón en el siglo VIII, donde despertaron tal admiración en el pueblo japonés que fueron adoptados como flor nacional, siendo elegidos por el propio emperador para ser el símbolo del emblema de la Familia Imperial Japonesa y de la unión familiar.

En mi camino de aprendizaje, el crisantemo está unido a las enseñanzas que recibí del maestro Li Weixiu  (李为岫) en la ciudad de Hangzhou. Después de observar mis trazos y aceptarme como alumna, decidió que tenía que centrarme en el crisantemo como tema primordial. Así cada tarde, en su taller junto a la biblioteca de la China Academy of Art, frente al lago del oeste, durante horas el maestro Li se esmeraba en trasmitirme con su presencia siempre atenta, la concentración que demanda el crisantemo al momento de pintarlo.

Maria Eugenia Manrique China Academy of Art Hangzhou

Maria Eugenia Manrique China Academy of Art Hangzhou

En la práctica, para el maestro Li, lo más relevante era hacerme entender la importancia de observar como los pétalos del crisantemo crecen, aparentemente desordenados, dispuestos al igual que los rayos del sol. Sentir como las pinceladas que nacen de trazos únicos, van en busca de un centro común, donde se funden, cual reflejo, con el propio centro de quien guía el pincel. Uno a uno, cada pétalo se ha de integrar hasta dar forma a la totalidad de la flor, de manera que cada pétalo sea la flor y la flor se encuentre en cada pétalo.

En el transcurso de los años, cuando en mi estudio el pincel me guía hacia el crisantemo, experimento como el ánimo se suspende con una devoción interna hacia la experiencia de la belleza. Siento el silencio que, sin oponerse a la palabra, se mantiene presente, transformando una realidad que desde dentro surge en los trazos que me unen a la totalidad, al tiempo que me ofrecen la entereza necesaria para proseguir en el camino.

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TEN-YOU 天遊

Ten-You shodo kodaimoji zen

Maestra del arte primitivo y sagrado  Kodaimoji – 古代文字

Hay personas que al conocerlas sentimos como nuestro mundo se enriquece, pero la verdadera fortuna llega cuando podemos compartirlas. Para mí, la artista y maestra Ten-You, es una de esas personas. Por ello me siento agradecida, es un placer presentarla con respeto y admiración.

Escribir sobre Ten-You es recordar…

Una mujer menuda. Descalza. Vestida en kimono de tonos lilas, estampado con flores naranja y manchas de tinta. Ante la presencia del público está sola. Concentrada frente al blanco papel de gran formato. En una mano; un grueso pincel, en la otra, una vasija que contiene tinta. El silencio acompaña la respiración…

Con suavidad comienza a cargar el pincel de tinta, su mirada se funde en el papel. Súbitamente, con un gesto decidido, abre la puerta de los sentidos expectantes; el primer impacto del pincel sobre el papel corta el aliento.

Sus movimientos se transforman en trazos de tinta que impregnan el papel. Como la luz de un relámpago; deslumbra y asombra en intensidad. Se detiene, ha concluido. Respira y recupera la quietud.

El ancestral pictograma de <Trueno> ha cobrado vida en el papel. La intensidad y la energía de Ten You sensei aún palpita en el espacio. Por unos minutos, nada se mueve.

TEN YOU kodaimoji shodo zen

La fuerza creativa que impulsa a Ten-You sensei, está íntimamente ligada al arte primitivo y sagrado del Kodaimoji – 古代文字, término japonés que hace referencia a los antiguos caracteres de la escritura china, conocidos como jiǎgǔwén. Pictogramas e ideogramas grabados en conchas de tortuga y huesos oraculares, cuyo origen se remonta a la dinastía Shang tardía, hace más de 3.000 años.

Kodaimoji shodo

Signos y símbolos que nos aproximan a tiempos en que los seres humanos convivían integrados con la naturaleza en plena armonía. Legados de un pasado ancestral, a través de los cuales se expresaban las fuerzas supremas e indivisibles del cielo y de la tierra.

Ten-You sensei nació en Setagaya, uno de los 23 municipios que forman la superpoblada ciudad de Tokyo. Paisaje urbano en el que conviven; rascacielos y templos, anuncios fluorescentes y lámparas de papel, barrios de tecnología y jardines que son un auténtico remanso de paz. Contrastes y contrapuntos en los que cada persona ha de elegir un camino a seguir y encontrar su lugar. Para Ten You, el camino es el Shodo – Vía de la escritura  y su lugar; el templo Tennoji, uno de los últimos refugios de la Escuela Budista Tendaishū, situado en el corazón de Yanaka, barrio que todavía mantiene su carácter tradicional.

Maestro kodo hato kodaimoji shodoDiscípula del maestro Koho Kato, uno de los primeros y más relevantes calígrafos japoneses del Kodaimoji, desde el inicio se despierta en ella la pasión por el arte caligráfico primitivo, llegando a comprender que el estudio y la práctica de estos antiguos caracteres, representa una Vía que favorece el despertar y el desarrollo del potencial humano, que habita en el interior del ser. Proceso en el que se abren las puertas de la percepción hacia la propia esencia, dejando el camino libre a la expresión pura de nuestro espíritu creativo más primario.

Ya has recibido el soplo del viento, son las palabras que el maestro dice a su discípula cuando llega el momento de emprender el vuelo.  A partir de ese día; Ten You comienza el tejido de su propio camino como maestra, que le llevará a encontrar su lugar y crear el grupo Ten-You Gummi, en el cual se congregan artistas que comparten el interés y el entusiasmo por difundir la práctica de Kodaimoji en diferentes culturas y países.

Ten-You y su grupo organizan talleres, exposiciones y eventos solidarios, en todos los ámbitos posibles. Colaboran con las escuelas primarias, donde trasforman las clases en espacios de juego, para enseñarles a los niños el arte caligráfico. Hacen divertidas sesiones de padres e hijos, siempre a través de la práctica de la caligrafía. Cada año viajan fuera de Tokio tendiendo puentes para compartir y mostrar a otras culturas su legado atávico.

Shodo class

En la ciudad de Tokio las clases y prácticas de Kodaimoji se realizan en el gran salón del templo Tennoji. El espacio se prepara en total armonía con la esencia del entorno. Cada sesión se inicia practicando el mujibō o Línea Vacía, también conocida como Línea Zen. Este ejercicio aparentemente simple, representa una meditación activa, fundamental para el inicio de la práctica.

Shodo mujibō Línea Zen

El trazo de una única línea requiere de una concentración absoluta; acción que involucra la respiración y el movimiento corporal. Todo sucede en un breve espacio de tiempo; el pincel descarga la tinta en el papel, dejando plasmado el instante sin mediaciones. Un modo de mirarse en el aquí y ahora, percibir el estado interior y entrar en la práctica.

La clase prosigue bajo la atenta guía de Ten-You sensei estudiando y seleccionando los antiguos pictogramas, donde cada persona tiene su espacio para la práctica. El tiempo parece suspenderse, sobre los papeles van quedando trazos en los que se funden cuerpo, mente y espíritu; reflejos de una conexión profunda entre el pasado ancestral y el momento presente.

Ten-You  天遊 es el gagou o seudónimo como artista de caligrafía, formado por los caracteres: cielo 天  y jugar 遊. Aprender y practicar Kodaimoji junto a Ten-You, es experimentar el vértigo que se llega a sentir frente al papel en blanco, junto al impulso súbito que lleva hasta el salto y el trazo. De mi breve, pero intensa experiencia junto a Ten-You, tengo muy presente una sensación próxima a la idea de jugar en un lugar tan alto y expansivo como el hondo cielo, en la que su presencia siempre atenta, nos orienta y anima a vencer el miedo para lanzarnos al abismo del ser interior.

Maria eugenia manrique shodo

Las clases en el templo Tennoji están abiertas a cualquier visitante que desee participar de la experiencia, no es necesario tener preparación artística para vivir esta auténtica tradición cultural de la mano de Ten-You sensei, con el apoyo del grupo Ten-You Gummi. Muy diferente a lo que pueden ofrecer las guías de viaje o las actividades programadas para turistas, es lo primero que recomiendo cuando alguien me dice que está planeando visitar Tokio.

Gracias a la complicidad de Yasuka san – quien con tanto afecto ha preparado las indicaciones para encontrar el salón principal del templo Tennoji -, les puedo mostrar las imágenes del camino a seguir para iniciar un viaje único y extraordinario que comienza cuando la estatua del Buda, ofrece su bienvenida desde el jardín.

Budhha templo Tennoji tokyo japón

Templo Tennoji Tokyo japón

Llega el momento de dejar a un lado la voz escrita y ceder el lugar a la propia Ten-You sensei, quien nos regala en las imágenes de este hermoso vídeo la esencia del Kodaimoji.

ten you

AI WEIWEI – 艾未未

Ai weiwei retrato

El vacío como denuncia

Ai Weiwei es solo uno, de los mil millones trecientos y tantos mil habitantes del gigante asiático. Ai, como le llaman coloquialmente, no posee superpoderes, no es terrorista, no tiene a su mando un ejército con armas de destrucción masiva, sin embargo; parece ser una amenaza para el gigante.

Nació en Beijing hace 56 años, su biografía la podemos leer en los miles de resultados que se obtienen al buscar su nombre en Internet: Artista contemporáneo, disidente chino y activista social. Su obra engloba la escultura, instalación, arquitectura, fotografía, cine, curaduría…siempre dentro del marco de la crítica social, política y cultural.

Ai Qing, Selected Poems

 

Hijo de Ai Qing, uno de los poetas más conocidos del país, exiliado político enviado a las granjas de Manchuria a finales de la década de los cincuenta y que, posteriormente en 1980, recibiría la distinción honorífica otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia: Commandeur des Arts et des Lettres.

 

 

Ai Weiwei tiene una sola y única arma: el ARTE con mayúsculas, porque es el arte que denuncia; que trasciende fronteras e idiomas y que gracias a las comunicaciones virtuales, nos llega directamente a casa.

A partir del estudio y la transformación de elementos simbólicos de la cultura china, en su trabajo; Ai desgaja arquetipos tradicionales para convertirlos en símbolos y crear obras que se funden en arte contemporáneo. Sin andarse por las ramas, su obra va directa a la denuncia, como si se tratara de un altavoz que lanza mensajes en imágenes. Imágenes plenas de un simbolismo que se mantiene en justo equilibrio con la estética visual.

Este año, Ai Weiwei ha sido invitado como jurado al Festival de Cine de Estocolmo que se celebra del 5 al 17 de noviembre y que causalmente, tiene como tema La Libertad.

El Universal Ai Weiwei

Un pasaporte retenido y una prohibición de salir del país, no son suficientes para ausentar a Ai Weiwei del evento, quien manifiesta: Lamento no poder asistir, por eso concebí y envié un objeto simbólico; una silla vacía. Una silla imposible de ser ocupada, ya que tiene un bastón curvado que firmemente atraviesa el asiento. Inspirada en el estilo de la dinastía Ming  (1368-1644), enviada desde Pekín, la silla de Ai fue ubicada en medio de las sillas de los otros miembros del jurado.

Ciertamente, la silla vacía de Ai Weiwei  no es la única en la historia. En el 2008, el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia fue otorgado a Hu Jia, joven disidente chino y activista por los Derechos Humanos. Retenido políticamente e imposibilitado a salir del país, durante la entrega de los premios, el testimonio de Hu Jia fue proyectado sobre una gran pantalla. Su asiento vacío, sería testigo silente de la ovación cerrada que recibió.

También quiero recordar cuando en la navidad del 2008, miles de ciudadanos y activistas colombianos dejaron sillas vacías en plazas y calles de sus ciudades para protestar en contra de los secuestros y las ejecuciones extrajudiciales, a través del vacío manifiesto.  Yo también dejo un puesto vacío en navidad por los secuestrados; fue la consigna de las sillas vacías en Colombia, para no olvidar a todas esas personas que luchan por el derecho a la libertad y a la vida.

La trascendencia primordial de la denuncia propuesta en la silla de Ai Weiwei, podría hacernos olvidar la importancia de la obra de arte en sí misma, por lo que me interesa especialmente resaltar dos aspectos simbólicos de ésta, que desde mi apreciación tienen gran relevancia:

Ai Wei wei silla vacía Festival de Cine de Estocolmo 2013

El estilo

De todos los estilos posibles de sillas chinas, Ai Weiwei elige el de la dinastía Ming, término que significa “brillante”. Época de gran crecimiento económico, considerada como la última de las dinastías auténticamente chinas (le siguió la dinastía Qing de origen manchú). Durante este extenso período de tiempo, socialmente destaca una sucesión de alzamientos campesinos, que sin temor a la fuerza de los ejércitos Ming, se sublevaban contra la corrupción y abusos de poder de sus gobernantes.

Con respecto al desarrollo de las artes, se podría resumir que fue un período de esplendor cultural. Dentro del gran refinamiento que alcanzaron las artes durante esta dinastía, particularmente me interesa la coincidencia de que la silla pertenezca al período en que vivió y creó el pintor Xu Wei, uno de los pocos artistas chinos declarado como loco. Autentico expresionista, que al igual que Ai Weiwei, reivindicaba la libertad en su obra.

El vacío

Según el pensamiento chino, el vacío no es, como podría suponerse, algo vago e inexistente, sino un elemento eminentemente dinámico y actuante. Constituye el lugar por excelencia donde se operan las transformaciones, donde lo lleno puede alcanzar la verdadera plenitud.

Francois Cheng

Términos como vacuidad, insubstancialidad o latencia, intentan definir aquello que sabemos que existe, pero que sólo encontramos su evidencia en su no existencia.

En esta obra, Ai Weiwei nos muestra la ausencia a través de una existencia física. El vacío en el objeto manifiesta una presencia insustancial. Infinito potencial latente que inherente a la vida, no siempre es notorio o evidente, pero que se puede percibir porque es la naturaleza misma de la existencia.

Lo que diferencia la silla vacía de Ai Weiwei, concebida por él para representar la privación de su libertad, es que en esta obra;

el artista no ha dejado un espacio vacío

el artista ha llenado su espacio con el vacío.