Ju Hua 菊花 – El crisantemo

Crisantemo kiku sumie María Eugenia Manrique

El universo asoma a la vida junto con nosotros;                                                         junto con nosotros, todas las cosas son una sola.                                                                                                      Chuang-tzu

En el noveno mes del año, cuando comienzan a mermar las horas de luz y las noches ganan espacio sobre los días, se celebra en Japón el Kiku no Sekku – Festival del Crisantemo -, tradición que tiene su origen en la milenaria cultura China, ritual estacional, durante el cual se acostumbraba a contemplar las flores del crisantemo, mientras se degustaba el vino de esta flor, con el fin de ahuyentar los espíritus que se esconden tras las sombras.

Mientras las bajas temperaturas, con sus ráfagas de vientos fríos, despojan los paisajes del verde de las hojas y las demás flores van perdiendo el brillo y el color, el crisantemo ofrece sus pétalos a la luz otoñal, manteniendo su belleza natural, con un esplendor capaz de desafiar a las temperaturas más intimidantes y a las nieves tempranas.

Por esa entereza que le caracteriza, en la Vía de la pintura oriental – sumie, el crisantemo es el caballero encargado de recordarnos que no existen caminos sin adversidades. Al pintarlo, nos muestra que una manera de hacerles frente para mantenernos en la Vía, es disolver nuestro <yo> pincelada tras pincelada, hasta llegar a entrar, por breves fragmentos de tiempo, en ese espacio de conciencia inmaterial donde la naturaleza se manifiesta en su totalidad, descubriendo en la propia experiencia que; El todo es mucho más que la suma de sus partes.

Crisantemo kiku sumie Maria Eugenia Manrique

Esta magnífica flor, que logra resistir y mantener su vitalidad hasta la llegada de las grandes heladas, atesora en la integridad y cohesión de sus innumerables pétalos, la fuerza que le asegura su resistencia. Representa el valor de la unión, de los vínculos que nos relacionan, fortalecen y nutren a lo largo de nuestra vida, es posible que por ello, en China, su país de origen, crisantemo se pronuncie exactamente igual que la palabra reunirse, significativamente; estar juntos.

Crisantemo kiku sumie Maria Eugenia ManriqueCon una historia de más de tres mil años, los crisantemos simbolizan dentro de la cultura china; nobleza, tranquilidad, sinceridad y longevidad. Se estima que los primeros crisantemos llegaron a Japón en el siglo VIII, donde despertaron tal admiración en el pueblo japonés que fueron adoptados como flor nacional, siendo elegidos por el propio emperador para ser el símbolo del emblema de la Familia Imperial Japonesa y de la unión familiar.

En mi camino de aprendizaje, el crisantemo está unido a las enseñanzas que recibí del maestro Li Weixiu  (李为岫) en la ciudad de Hangzhou. Después de observar mis trazos y aceptarme como alumna, decidió que tenía que centrarme en el crisantemo como tema primordial. Así cada tarde, en su taller junto a la biblioteca de la China Academy of Art, frente al lago del oeste, durante horas el maestro Li se esmeraba en trasmitirme con su presencia siempre atenta, la concentración que demanda el crisantemo al momento de pintarlo.

Maria Eugenia Manrique China Academy of Art Hangzhou

Maria Eugenia Manrique China Academy of Art Hangzhou

En la práctica, para el maestro Li, lo más relevante era hacerme entender la importancia de observar como los pétalos del crisantemo crecen, aparentemente desordenados, dispuestos al igual que los rayos del sol. Sentir como las pinceladas que nacen de trazos únicos, van en busca de un centro común, donde se funden, cual reflejo, con el propio centro de quien guía el pincel. Uno a uno, cada pétalo se ha de integrar hasta dar forma a la totalidad de la flor, de manera que cada pétalo sea la flor y la flor se encuentre en cada pétalo.

En el transcurso de los años, cuando en mi estudio el pincel me guía hacia el crisantemo, experimento como el ánimo se suspende con una devoción interna hacia la experiencia de la belleza. Siento el silencio que, sin oponerse a la palabra, se mantiene presente, transformando una realidad que desde dentro surge en los trazos que me unen a la totalidad, al tiempo que me ofrecen la entereza necesaria para proseguir en el camino.

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AI WEIWEI – 艾未未

Ai weiwei retrato

El vacío como denuncia

Ai Weiwei es solo uno, de los mil millones trecientos y tantos mil habitantes del gigante asiático. Ai, como le llaman coloquialmente, no posee superpoderes, no es terrorista, no tiene a su mando un ejército con armas de destrucción masiva, sin embargo; parece ser una amenaza para el gigante.

Nació en Beijing hace 56 años, su biografía la podemos leer en los miles de resultados que se obtienen al buscar su nombre en Internet: Artista contemporáneo, disidente chino y activista social. Su obra engloba la escultura, instalación, arquitectura, fotografía, cine, curaduría…siempre dentro del marco de la crítica social, política y cultural.

Ai Qing, Selected Poems

 

Hijo de Ai Qing, uno de los poetas más conocidos del país, exiliado político enviado a las granjas de Manchuria a finales de la década de los cincuenta y que, posteriormente en 1980, recibiría la distinción honorífica otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia: Commandeur des Arts et des Lettres.

 

 

Ai Weiwei tiene una sola y única arma: el ARTE con mayúsculas, porque es el arte que denuncia; que trasciende fronteras e idiomas y que gracias a las comunicaciones virtuales, nos llega directamente a casa.

A partir del estudio y la transformación de elementos simbólicos de la cultura china, en su trabajo; Ai desgaja arquetipos tradicionales para convertirlos en símbolos y crear obras que se funden en arte contemporáneo. Sin andarse por las ramas, su obra va directa a la denuncia, como si se tratara de un altavoz que lanza mensajes en imágenes. Imágenes plenas de un simbolismo que se mantiene en justo equilibrio con la estética visual.

Este año, Ai Weiwei ha sido invitado como jurado al Festival de Cine de Estocolmo que se celebra del 5 al 17 de noviembre y que causalmente, tiene como tema La Libertad.

El Universal Ai Weiwei

Un pasaporte retenido y una prohibición de salir del país, no son suficientes para ausentar a Ai Weiwei del evento, quien manifiesta: Lamento no poder asistir, por eso concebí y envié un objeto simbólico; una silla vacía. Una silla imposible de ser ocupada, ya que tiene un bastón curvado que firmemente atraviesa el asiento. Inspirada en el estilo de la dinastía Ming  (1368-1644), enviada desde Pekín, la silla de Ai fue ubicada en medio de las sillas de los otros miembros del jurado.

Ciertamente, la silla vacía de Ai Weiwei  no es la única en la historia. En el 2008, el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia fue otorgado a Hu Jia, joven disidente chino y activista por los Derechos Humanos. Retenido políticamente e imposibilitado a salir del país, durante la entrega de los premios, el testimonio de Hu Jia fue proyectado sobre una gran pantalla. Su asiento vacío, sería testigo silente de la ovación cerrada que recibió.

También quiero recordar cuando en la navidad del 2008, miles de ciudadanos y activistas colombianos dejaron sillas vacías en plazas y calles de sus ciudades para protestar en contra de los secuestros y las ejecuciones extrajudiciales, a través del vacío manifiesto.  Yo también dejo un puesto vacío en navidad por los secuestrados; fue la consigna de las sillas vacías en Colombia, para no olvidar a todas esas personas que luchan por el derecho a la libertad y a la vida.

La trascendencia primordial de la denuncia propuesta en la silla de Ai Weiwei, podría hacernos olvidar la importancia de la obra de arte en sí misma, por lo que me interesa especialmente resaltar dos aspectos simbólicos de ésta, que desde mi apreciación tienen gran relevancia:

Ai Wei wei silla vacía Festival de Cine de Estocolmo 2013

El estilo

De todos los estilos posibles de sillas chinas, Ai Weiwei elige el de la dinastía Ming, término que significa “brillante”. Época de gran crecimiento económico, considerada como la última de las dinastías auténticamente chinas (le siguió la dinastía Qing de origen manchú). Durante este extenso período de tiempo, socialmente destaca una sucesión de alzamientos campesinos, que sin temor a la fuerza de los ejércitos Ming, se sublevaban contra la corrupción y abusos de poder de sus gobernantes.

Con respecto al desarrollo de las artes, se podría resumir que fue un período de esplendor cultural. Dentro del gran refinamiento que alcanzaron las artes durante esta dinastía, particularmente me interesa la coincidencia de que la silla pertenezca al período en que vivió y creó el pintor Xu Wei, uno de los pocos artistas chinos declarado como loco. Autentico expresionista, que al igual que Ai Weiwei, reivindicaba la libertad en su obra.

El vacío

Según el pensamiento chino, el vacío no es, como podría suponerse, algo vago e inexistente, sino un elemento eminentemente dinámico y actuante. Constituye el lugar por excelencia donde se operan las transformaciones, donde lo lleno puede alcanzar la verdadera plenitud.

Francois Cheng

Términos como vacuidad, insubstancialidad o latencia, intentan definir aquello que sabemos que existe, pero que sólo encontramos su evidencia en su no existencia.

En esta obra, Ai Weiwei nos muestra la ausencia a través de una existencia física. El vacío en el objeto manifiesta una presencia insustancial. Infinito potencial latente que inherente a la vida, no siempre es notorio o evidente, pero que se puede percibir porque es la naturaleza misma de la existencia.

Lo que diferencia la silla vacía de Ai Weiwei, concebida por él para representar la privación de su libertad, es que en esta obra;

el artista no ha dejado un espacio vacío

el artista ha llenado su espacio con el vacío.

Lan Hua 兰花 – Orquídea Silvestre

Lan Hua 兰花

Si el bambú, es el caballero que nos abre las puertas de entrada a los senderos de la tinta y el pincel, la orquídea de oriente, con su sensibilidad, es quien nos ofrece la bienvenida.

A diferencia de las orquídeas cultivadas, la orquídea silvestre de oriente, se esconde entre las rocas o se refugia discretamente en el paisaje. Crece en zonas apartadas e inaccesibles de bosques y montañas. De manera reservada y silenciosa, con sencillez, es la encargada de mostrarnos la grandeza de las cosas más pequeñas.

Aprender a pintarla es sin duda un privilegio, pero también un compromiso. Con cada nueva pincelada que nos muestra la orquídea, se despierta un compás interior en los sentidos. De nuestra atención, depende tener la oportunidad de acceder a la integridad de su enseñanza sutil y profunda.

Sus elegantes hojas, que se alzan con una presencia sosegada, me enseñaron que delicadeza y fortaleza son virtudes afines. Esta pequeña planta, que podríamos fácilmente perder de vista si apuramos el paso, se caracteriza por su resistencia y autosuficiencia. Busca reguardo junto a los árboles o al abrigo de las piedras, vagamente ligada al apoyo y a la protección que éstos le brindan.

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Se la reconoce como un carácter tenaz, capaz de crecer de manera independiente, en lugares recónditos, donde muchas otras plantas no podrían mantenerse. Al margen de todas las dificultades del entorno, sin excesos, logra con moderación encontrar su lugar en el camino, para conservar el brillo, la gracia y el perfume, atributos que le han llevado a ser símbolo de exquisito refinamiento y entereza, honrada de forma muy especial por la cultura oriental.

Lan Hua421Y entre las hojas, a la luz de la primavera, se abren sus pequeñas flores. Discretas pero evidentes, parecen danzar al ritmo de un viento casi imperceptible. Ellas no esperan ser descubiertas, ni admiradas, para desplegar sutilmente su tenue fragancia, representan a la vez modestia y humildad, valores que enaltecen la nobleza del espíritu.

En el camino del sumie, la orquídea nos muestra en armonía el equilibrio entre fuerza y sutileza. Si nos permitimos ser guiados por ella, en cada movimiento del pincel, los pensamientos se disuelven y la soltura se manifiesta unida a lo inevitable, desplegando así los espacios de la naturalidad. Mente y corazón se integran al unísono, dejando al descubierto la magnificencia de la naturaleza en nuestra vida.

Según los antiguos textos sobre los fundamentos de Pintura China, pintar la orquídea es como cantar los mantras sagrados. La armonía de las pinceladas y la sutil diversidad de sus tonos, pueden llegar a vibrar en consonancia con el Todo, al compás del ritmo creativo de nuestro universo individual.

En el ámbito del espíritu, la orquídea silvestre representa la esencia íntegra y cíclica del nuestro ser, junto a la capacidad de crear y de permanecer. Sin escatimar, nos devela el júbilo que emana sin mayores pretensiones, simplemente por el estar de manera consciente, ser y dejar ser.

Durante el siglo XIV, entre los mojes pintores de las escuelas de Budismo Chan –actual Budismo Zen en Japón -, la pintura de orquídeas fue adoptada como práctica para aproximarse a la serenidad que acompaña a un espíritu diáfano y humilde. En palabras de Chüen Yin, monje pintor de la escuela del budismo Chan:

“Cuando sentimos el espíritu ligero y nuestro corazón palpita sereno, es el momento de pintar la orquídea. Sus hojas crecen como si volaran y revolotearan al viento, sus flores, se abren llenas de alegría.”

En estos meses de primavera, he sentido el deseo de rendir un homenaje a la orquídea silvestre. Pintarla una y otra vez ha significado un verdadero regalo y goce para mi espíritu, dejándome llevar por los matices de la tinta y la danza del pincel. En medio de un mundo saturado por la inmediatez y la confusión, su presencia en mi estudio se deja sentir como un aroma fresco. Por ello, le agradezco gentilmente sus enseñanzas y quedo por siempre, prendada de su belleza.

Poder y Sensibilidad


María Eugenia Manrique Poder y Sensibilidad

LA EMPERATRIZ REGENTE ZISHÍ 慈禧 (1835 – 1908)

A las puertas de la primavera, antes de que finalice este mes de marzo, en que se celebra el día internacional de la mujer trabajadora, quisiera presentar a una mujer que ejerció, durante más de 40 años, un alto poder político en la historia del imperio chino.

Pertenecía a una familia humilde, de origen manchú, y al nacer recibió el nombre de Pequeña Orquídea. Con solo 17 años,  fue elegida concubina en 5º grado del emperador Xianfeng  y al dar a luz al único heredero varón del emperador, ascendió al 2º grado, momento en que cambiaría su nombre por Zishí < Emperatriz del Palacio Occidental>, para comenzar así, su controvertida historia de poder.

Al inicio de la película “El Último Emperador”, tuvimos la oportunidad de ver una representación de la emperatriz regente, cuando estratégicamente, enviaba a buscar al hijo de su sobrino, el pequeño Pu Yi, quien con poco menos de tres años, ella decidiría nombrarlo emperador.

Aunque su vida política seguramente nos puede resultar interesante, los aspectos que deseo destacar de la emperatriz son los de calígrafa y pintora, en los que se amalgaman de alguna manera Poder y Sensibilidad.

María Eugenia Manrique

Al margen de sus actividades políticas, la emperatriz se dedicaba a la práctica de la pintura. En sus obras, realizadas con esmero, dejó clara su predilección por los temas de flores y pájaros, género conocido en la Pintura Tradicional China como Hua Niao . Particularmente, la pintura de flores y pájaros se entiende como una representación simbólica, de las relaciones de coexistencia entre los sentimientos humanos. Las emociones, los estados de ánimo y el propio temperamento, podrían encontrar su equilibrio, entre la quietud expansiva de las flores y la imprevisible libertad del vuelo de los pájaros.

Es las composiciones de la emperatriz, predomina el orden y la delicadeza de las pinceladas. Su espíritu radica más en la sutileza que en la espontaneidad, una sutileza que se afianza en el control de una técnica próxima a la perfección. Sus pensamientos, traducidos en trazos caligráficos, acompañan o reafirman poéticamente, los tiempos de retiro interior. Espacios de creación, necesarios para apartarse de los ruidos externos y reencontrarse con su propia esencia.

Sin embargo, cuando llegaba el momento de concluir la pintura, en lo más alto y siempre al centro, la emperatriz imprimía su gran sello, como queriendo expresar la importancia del poder por encima de la sensibilidad.

De todas las pinturas que conozco de la emperatriz, hay una en particular que se diferencia por unos trazos más expresivos y el simbolismo que pudiese guardar. Es una obra cuyo original, forma parte de la colección del Museo Oriental de Valladolid. La pintura muestra una flor de loto dentro de una maceta sobre una mesa vertical. Lo primero que destaca es la ausencia de la caligrafía. Al no estar acompañada de un texto, cabe entender que la imagen ha de expresarse por sí sola, de allí que nos anime a establecer una relación simbólica en esta obra.

Con relación a sus otras obras, en ésta se observan más sellos de lo habitual, los cuales son una referencia de su importancia y de las diferentes personas a las que ha pertenecido.

María Eugenia Manrique

La flor de loto, sin lugar a dudas, representa la pureza capaz de nacer en aguas pantanosas. Símbolo budista por el que todo ser humano puede salir de la ciénaga, para elevarse hacia el zenit, encontrar la claridad y mostrar un espíritu puro. Un detalle particular, es el que haya pintado la flor dentro de una maceta, apartada de su entorno natural, como mostrando que también existe la posibilidad de crecer en otros entornos, condicionados dentro de espacios limitados.

Otro aspecto simbólico que se destaca en esta obra, es la mesa que sostiene la maceta con el loto. Sus patas son ramas de un ciruelo florido, una de las plantas con mayor simbolismo en la pintura china. Principalmente, representa la capacidad de florecer en medio de las adversidades. Cuando ante el clima frío del invierno, las demás flores esperan en su letargo la llegada de la primavera, solo en los recios troncos del ciruelo, pequeñas flores se abren con delicada entereza, mostrando la capacidad cíclica de renovación de la vida.

De las diferentes interpretaciones que se han dado a esta pintura, creo que la del religioso agustino Blas Sierra de la Calle, fundador y director del Museo Oriental de Valladolid, es la más acertada. Relaciona el simbolismo de esta obra con el momento político que vivía la emperatriz a finales de la dinastía Qing, última de las dinastías del imperio chino:

Pintado a finales del S. XIX, esta obra podría simbolizar un deseo de la emperatriz Zishí doblemente expresado: por un lado, que la dinastía Qing – en el ocaso de su historia- al igual que le flor de loto, encontrase nuevas fuerzas para renacer del fango (haciendo alusión a las múltiples corrupciones en la administración); y por otro, que su dinastía pudiese florecer como el ciruelo, a pesar de la vejez del árbol y de la adversidad del invierno.

La formación de la emperatriz en las artes de la caligrafía y la pintura, está relacionada con los principios del confucionismo. Según Confucio, independientemente de su origen,  las personas que se preparaban para gobernar, debían recibir una educación integral, en la que se contemplaba especialmente la práctica de las artes, como la caligrafía, la pintura, la música, etc. Gracias a esta formación, los gobernantes podrían desarrollar las virtudes necesarias, para ejercer sus cargos de poder dentro de la honestidad y la sensibilidad.

Entiendo que el Poder se alcanza o se hereda, pero y la Sensibilidad? Podríamos quizás entenderla como una virtud innata que hemos de desarrollar para combatir los delirios del poder?. Entonces, ¿Es que acaso el poder anula la sensibilidad?

Ciertamente, creo que el mundo sería diferente si aquellos que gobiernan practicaran alguna de estas artes. Porque en ellas podrían encontrar el equilibrio necesario entre Poder y Sensibilidad, tan necesario en nuestro mundo actual.

Zhù 竹 – El BAMBÚ

Zhú - El bambú

El bambú es el 1º de los cuatro honorables caballeros, encargado de abrir las puertas de entrada a los que buscamos recorrer los senderos de la tinta y el pincel.

Gracias al bambú, además de aprender las primeras pinceladas, nos adentrarnos en la esencia más importante del viaje. Por ello, desde el inicio, hemos de mantener la mente serena para poder escucharle.

La primera enseñanza que recibí del bambú fue, no apresurar el proceso de aprendizaje para tener una base segura que me facilite, llegado el momento, disfrutar de la energía expansiva del crecimiento. Es así como crece el bambú: Una vez sembrado, el bambú pasará cerca de siete años formando sus raíces. Sin siquiera un leve indicio de su existencia, es difícil prever que este elegante caballero se prepara para salir a la superficie y sorprender al mundo con su presencia.

Ese tiempo aparentemente extenso, será el que le permitirá, una vez que surgen los primeros brotes, comenzar a crecer con tal seguridad, que puede llegar a aumentar su tamaño hasta un metro cada día!

Al igual que el tiempo que jamás regresa, el bambú crece sin detenerse ni retroceder. Contiene tal energía, que podrá regenerarse una y otra vez, sin necesidad de ser replantado.

Si nos permitimos el tiempo necesario, para desarrollar a profundidad nuestras propias raíces, obtendremos la firmeza y la seguridad para crecer, tal y como nos muestra el bambú.

Como 1º caballero, también nos enseña que poseemos la capacidad de sobreponernos a las adversidades sin perder nuestra integridad individual: La fortaleza de su estructura, no le impide ser flexible y dejarse mover por el viento. En invierno, cuando la nieve se acumula en sus ramas y hojas, hasta llegar a doblarlas, el bambú se levanta nuevamente sin tensión, permitiendo que la nieve caiga con un movimiento natural, es así como fuerza y flexibilidad se articulan en el bambú.

Cuando nos adentramos en un bosque de bambú, su frondoso verdor nos refresca visualmente, acompañándonos con el cadencioso movimiento de sus ramas, acompasadas con el sonido del viento.

Su presencia nos sugiere constancia, tenacidad y adaptabilidad. Valiosa combinación de virtudes que hemos de tener presente al pintarlo, para alcanzar la entereza de su espíritu y desarrollar sus cualidades.

Chüen Yin, monje budista de la dinastía Yuan escribió: “Cuando experimentamos emociones fuertes o sentimos contención interior, es el momento de pintar bambú”.

Zhú hacia el cielo

Las cañas de bambú crecen verticalmente hacia el cielo. En su curso, se observan claras divisiones señaladas entre nudos.  Estas divisiones son comparables a las etapas de nuestra vida. Aunque a veces no las tenemos claramente señaladas, si reflexionamos, podremos observar las fases o etapas que hemos transcurrido. Así pintamos las cañas de bambú; de una sola pincelada, con una misma energía, el pincel se detiene y continúa en cada fase de su crecimiento.

Entre nudo y nudo, el espacio vacío. La vacuidad del pensamiento, que simboliza tanto en el budismo como en el taoísmo, la meta del camino interior. Vacío que hemos de desarrollar, para poder recibir el aliento que nos nutre y fortalece.

“Las flautas de bambú son huecas y vacías, pero su contenido es inagotable”.

Es complejo describir mis sentimientos al pintar bambú. Solo puedo expresarle mi agradecimiento en cada pincelada y, una vez concluido el último trazo, escribir a su lado las palabras que cual poesía, surgen en mi corazón al momento de pintarle. Porque al bambú, le alimentan los trazos de la poesía…

Xu Wei 徐渭 (1521 – 1593)

Xu Wei

Mi primer encuentro con Xu Wei, fue en la Facultad de Arte de la Universidad de Naijing, mientras hojeaba los libros que se amontonaban en las aulas de Pintura Tradicional China. De pronto me encontré con la libertad expresiva y la vitalidad de sus trazos. Ese día lo pasé absorta en esas manchas que creaban formas tan llenas de vida, esas manchas que me llevaron a buscar más información sobre la persona que las había creado.

Entre gestos, diccionarios y más libros de historia del arte chino, mis compañeras de clase, siempre dispuestas, me “presentaron” a Xu Wei, considerado como el pintor más liberal y expresionista de la dinastía Ming. Su influencia en las futuras generaciones de pintores chinos, ayudo a abrir importantes compuertas para la expresión pictórica, que se vieron manifiestas en las obras de los futuros artistas conocidos como los individualistas y excéntricos de Yanggzhou.

Bastante desconocido en nuestro mundo occidental, Xu Wei vivió en el siglo XVI, período en que el arte europeo vivía el Clasicismo renacentista y la transición al Manierismo.

Me deleito en pensar que mientras Miguel Ángel, en Florencia, se entregaba a la talla de sus últimas esculturas “non finitas”, dejando en cada huella de cincel el pulso de su energía vital, en la ciudad Shaoxing, Xu Wei en su pequeño estudio, embriagado por los vapores del vino, se oponía a todas las reglas compositivas, para pintar con un estilo expresionista, fragmentos de pequeñas plantas, frutas, insectos….que surgen de la tinta salpicada, y se sostienen sobre el papel con un asombroso equilibrio, entre la delicadeza y la intensidad de los trazos.

Conocido como el “Hombre montaña del estanque celestial”, Xu Wei también fue calígrafo, poeta y dramaturgo. Alcanzo en edad temprana el reconocimiento como artista, pero a partir de la muerte por traición de su mentor y protector – un militar de alto rango -, la inseguridad y el temor se apoderaron de él convirtiéndole en un ser humano polémico y atormentado.

Su mente perturbada y paranoica, le llevó al extremo de quitarle la vida a su segunda esposa, agredirse físicamente a sí mismo e intentar suicidarse varias veces. Estuvo prisionero durante varios años, pero fue liberado a los 53 años gracias al respeto y admiración que le tenían un grupo de amigos intelectuales y académicos.

En un pequeño estudio, conocido como <El estudio de la vid verde> Xu Wei vivió los siguientes 19 años, dedicado por entero a la pintura y la escritura hasta el momento de su muerte, en la misma ciudad donde nació.

El estudio de Xu Wei se encuentra escondido en medio de la ciudad de Shaoxing, en un barrio típico que todavía mantiene el sabor de la China ancestral.

Para llegar al estudio hay que “perderse”, caminar entre un enjambre de callejuelas y bocacalles. Detrás de las casas; transcurren lentamente las barcas por los canales, entre la música de las flautas, el canto de los pájaros y la vida familiar. Por fortuna, en esas calles siempre te encuentras con algún niño amigo que te ayuda a descubrir el camino hacia tu destino.

canales de Shaoxing

Para acceder al estudio hay una pequeña caseta donde se ha de pagar el acceso. Luego, la tranquilidad del jardín. Con un sendero ondulante que te lleva ante una hermosa entrada circular, de clásico estilo chino, que antecede al estudio.

texto alternativo

Al pasar la entrada, te encuentras el “Estanque Celestial” con aguas perennes que nunca se desbordan. En la pared del fondo, los troncos retorcidos de la antigua vid, único testigo vivo de la existencia de Xu Wei.

A la derecha del estanque, la puerta del estudio….

Hace pocos años, visité el estudio de Xu Wei. En medio de la sencillez y el silencio del espacio, rodeada por sus pinceles, caligrafías y pinturas, sentí una profunda emoción y recogimiento. Allí dentro, gracias al respeto que se le mantiene al artista, no se permite hacer fotos. Todo lo has de guardar en tu corazón.

Recuerdo que al encontrarme frente a sus caligrafías, comencé instintivamente con mis dedos a copiar sus trazos en el aire. Al verme, el encargado con una especie de complicidad, se acercó para comentarme que tenían a la venta publicaciones de sus obras….pero el impulso o bien, la necesidad primaria de sentir sus trazos en mis manos, era inevitable.

Caligrafias de Xu Wei

Ahora en mi estudio, cuando abro los libros-cuadernos con las pinturas y las caligrafías de Yu Wei, rememoro en mis manos y en mi corazón ese momento.

Xu wei 2

Entrada estudio Xu Wei084

Entrada para el estudio

Cómo llegar...

Cómo llegar…

DE..TITULARES

En medio de todas esas noticias que nos revuelven el alma y nos dejan con un desagrado en el cuerpo, pareciera que en secciones como la de cultura y arte, podríamos encontrar el pequeño oasis de los diarios. Sin embargo, esto no siempre se corresponde. En lo que a mí respecta, hay titulares, que como densas arenas de frivolidad y desinformación, convierten en espejismo ese posible oasis informativo. Aunque luego, en la redacción de la noticia, la información se complete de manera más amable, creo que falta labor de investigación, para que los lectores interesados puedan aproximarse sin llenarse de arena la mirada.

Para dar un ejemplo, siempre relacionado con el arte oriental, en el que por estos tiempos me sumerjo, les dejo mi impresión sobre un par de titulares, relacionados entre sí, que se publicaron en importantes diarios, en diferentes años. Comenzaré comentando la más reciente y luego la anterior.

1º Titular – publicado el 25 de feb. 2012

“El pintor chino que  noqueó a Picasso”

Zhang Daqian

Particularmente me molesta que en el titular se refieran al artista como “El pintor chino”, en lugar de mencionar su nombre – como lo harían en el caso de un pintor occidental -.  Será que acaso resulta más atrayente para los posibles lectores, imaginar un ring de boxeo en el que un chino desconocido se cae a rudos puñetazos con el famoso boxeador Picasso y, para sorpresa de los apostadores, vence el menos esperado.

Del texto de la noticia, solamente quiero comentar el primer párrafo, y luego les copio el enlace por si la quieren leer, que bien vale la pena.

1º párrafo:

< Se le compara a veces con Jackson Pollock por las “pinturas salpicadas”, incluso influidas por el Expresionismo Abstracto americano de colores misteriosos y contornos ambiguos. Pero basta observar sus obras con atención. O mirar uno de sus retratos más reproducidos, donde se le ve como a un bello anciano de larga barba blanca, sosteniendo en la mano, mientras dibuja absorto, el pincel, instrumento esencial para la pintura y la caligrafía. Entonces se comprende que antes que expresionista Zhang Daqian (1899-1983) es un pintor tradicional chino, uno de los más sobresalientes y admirados en su país. >

En estas primeras líneas queda clara la poca información que existe en occidente sobre el arte y los artistas del extremo oriente. Creo que sería más acertado comparar el Action Painting de Jackson Pollock con la Tinta Salpicada y el Arte Expresionista Chino, que ya existía en el siglo XVI, que intentar convencernos de que este “artista chino” ha sido influenciado por el “Omnipresente y aparentemente original” Expresionismo Abstracto Americano.

Zhang DaqianMás adelante, en el mismo párrafo, nos advierte que si observamos con atención la imagen del pintor, a quien describe románticamente como: un bello anciano de larga barba….entonces comprenderemos porque no puede alcanzar el estatus occidental de expresionista.  Solo se trata de un pintor tradicional chino, aunque sea muy admirado en su país!

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/25/actualidad/1330177699_927123.html

2º Titular – publicado el 2 de mayo del 2010

“El Picasso chino”

Qi Baishi

En este titular que es anterior, en lugar de decir “artista chino” se escribe: < El Picasso chino >. Me pregunto: ¿Por qué utilizar el nombre de Picasso como anzuelo, en lugar de honrar a Qi Baishi con su nombre propio?

En la primera frase del encabezado, nos lo deja claro:

< Puede que no le suene. Murió hace medio siglo, pero su delicada obra está de absoluta actualidad. Qi Baishi ocupa hoy el tercer puesto en la lista de superventas del mercado artístico internacional, después del pintor malagueño y de Warhol. >

Es decir: como los nombres chinos no nos suenan o todos “suenan a chino”, pero el de Picasso se mueve hasta en cuatro ruedas, parece muy conveniente prestarle el nombre del famoso al chino que no suena, para que nos enteremos que puede ser interesante leer este artículo.

La noticia completa la pueden leer en el enlace más adelante. Yo solamente les copio y concluyo con un breve comentario que me inspira el 3º párrafo.

< Picasso confiesa entonces su admiración sin reservas por Qi Baishi, “el mejor pintor de Oriente”. Nadie puede igualar el arte de los chinos, sigue diciendo; su trabajo está por delante de todos: esos trazos, ese dibujo. Por eso nunca había ido a China, reflexionaba Picasso, para no tener que compararse con Qi Baishi. ¡No entendía qué andaban buscando en París los artistas chinos, qué arte querían aprender allí! >

Según diversas opiniones, este comentario de Picasso corresponde a mediados de los años 50. Desde entonces, han pasado ya unas cuantas décadas y sin embargo, en todas partes me canso de escuchar “China es el futuro”. Para mí y seguro que para muchos otros, hace ya muchos años que China es el presente.

http://elpais.com/diario/2010/05/02/eps/1272781612_850215.html