Kakizome 書き初め – 2014

Kakizome shodo maria eugenia manrique

Cinco palabras para las estaciones

Prosiguiendo con el ritmo natural de la existencia y en armonía con la esencia cíclica de la vida, retomo de nuevo la escritura; causalmente poco después de haber realizado la práctica del Kakizome – primera caligrafía del año –, tradición japonesa que reúne a miles de estudiantes, practicantes y maestros de caligrafía, concentrados todos en un mismo fin: escribir las primeras palabras del año, con el deseo de que el pulso transmitido en cada palabra, influya de manera positiva en el curso vital de las próximas cuatro estaciones.

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Entiendo las tradiciones como legados de tiempos pasados, herencias generacionales que nos ayudan a respetar y mantener con vida valores simbólicos, gracias a los cuales nos vinculamos con la esencia de la humanidad. Cuando las tradiciones forman parte del aprendizaje de un arte como la caligrafía, representan una entrega que se concede de generación en generación, dentro del mismo proceso vital de la enseñanza. De esta manera, la práctica del kakizome, me ha sido entregada como una tradición a seguir dentro de la Vía del Shodo – camino de la escritura -, a través del cual nos encontramos con nuestro espacio interior, reconociéndonos en el aquí y el ahora en cada trazo que escribimos.

Seleccionar las palabras para la primera caligrafía del año, es como elegir un regalo para compartir más allá de las fronteras de mi propio ser. La práctica en sí, es comparable a realizar un viaje extraordinario, en el que las palabras representan nuestro valioso equipaje, mientras que el papel y el pincel son los compañeros que elegimos para recorrer la travesía. Al disponer el espacio, desplegamos el mapa que nos mostrará el territorio a seguir.

Una vez que los elementos están listos, llega el momento de preparar la tinta para comenzar la andadura. Siguiendo un ritmo pausado pero continuo, casi solemne, se abren las puertas a un estado meditativo en el que también se disuelven los pensamiento, el tiempo, las distancias… en el tintero, el agua clara alcanzará un tono negro profundo, al tiempo que se hace presente la compañía de un gran grupo de personas, que en lugares distantes del mundo, también se preparan para el inicio del kakizome.

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El pincel se impregna en la tinta mientras la mirada se abstrae sobre el papel. Pulso y respiración conforman el compás que orienta y conduce, desde el primer trazo hasta el último. Al concluir, las palabras quedan manifiestas, lentamente el pincel retoma su lugar.

En esta ocasión, son cinco las palabras que se han congregado en mi caligrafía. Cinco palabras que deseo ofrecerles como compañeras para vuestro camino de los próximos meses.

Salud – Sinceridad – Voluntad   – Paz – Reflexionar

Luego de escribirlas, han permanecido durante doce días suspendidas enalteciendo mi estudio. Finalmente, como parte imprescindible del ritual que establece la tradición, las he entregado al abrazo del fuego.

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Dicen en Japón, que si las cenizas del kakizome alcanzan las alturas, la habilidad caligráfica de quien lo ha escrito mejorará durante ese año. Hemos tenido suerte, el viento ha estado a favor esa noche, mientras las cenizas remontaban hacia el cielo, este proverbio tibetano llenaba mi corazón:

“La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro”

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TEN-YOU 天遊

Ten-You shodo kodaimoji zen

Maestra del arte primitivo y sagrado  Kodaimoji – 古代文字

Hay personas que al conocerlas sentimos como nuestro mundo se enriquece, pero la verdadera fortuna llega cuando podemos compartirlas. Para mí, la artista y maestra Ten-You, es una de esas personas. Por ello me siento agradecida, es un placer presentarla con respeto y admiración.

Escribir sobre Ten-You es recordar…

Una mujer menuda. Descalza. Vestida en kimono de tonos lilas, estampado con flores naranja y manchas de tinta. Ante la presencia del público está sola. Concentrada frente al blanco papel de gran formato. En una mano; un grueso pincel, en la otra, una vasija que contiene tinta. El silencio acompaña la respiración…

Con suavidad comienza a cargar el pincel de tinta, su mirada se funde en el papel. Súbitamente, con un gesto decidido, abre la puerta de los sentidos expectantes; el primer impacto del pincel sobre el papel corta el aliento.

Sus movimientos se transforman en trazos de tinta que impregnan el papel. Como la luz de un relámpago; deslumbra y asombra en intensidad. Se detiene, ha concluido. Respira y recupera la quietud.

El ancestral pictograma de <Trueno> ha cobrado vida en el papel. La intensidad y la energía de Ten You sensei aún palpita en el espacio. Por unos minutos, nada se mueve.

TEN YOU kodaimoji shodo zen

La fuerza creativa que impulsa a Ten-You sensei, está íntimamente ligada al arte primitivo y sagrado del Kodaimoji – 古代文字, término japonés que hace referencia a los antiguos caracteres de la escritura china, conocidos como jiǎgǔwén. Pictogramas e ideogramas grabados en conchas de tortuga y huesos oraculares, cuyo origen se remonta a la dinastía Shang tardía, hace más de 3.000 años.

Kodaimoji shodo

Signos y símbolos que nos aproximan a tiempos en que los seres humanos convivían integrados con la naturaleza en plena armonía. Legados de un pasado ancestral, a través de los cuales se expresaban las fuerzas supremas e indivisibles del cielo y de la tierra.

Ten-You sensei nació en Setagaya, uno de los 23 municipios que forman la superpoblada ciudad de Tokyo. Paisaje urbano en el que conviven; rascacielos y templos, anuncios fluorescentes y lámparas de papel, barrios de tecnología y jardines que son un auténtico remanso de paz. Contrastes y contrapuntos en los que cada persona ha de elegir un camino a seguir y encontrar su lugar. Para Ten You, el camino es el Shodo – Vía de la escritura  y su lugar; el templo Tennoji, uno de los últimos refugios de la Escuela Budista Tendaishū, situado en el corazón de Yanaka, barrio que todavía mantiene su carácter tradicional.

Maestro kodo hato kodaimoji shodoDiscípula del maestro Koho Kato, uno de los primeros y más relevantes calígrafos japoneses del Kodaimoji, desde el inicio se despierta en ella la pasión por el arte caligráfico primitivo, llegando a comprender que el estudio y la práctica de estos antiguos caracteres, representa una Vía que favorece el despertar y el desarrollo del potencial humano, que habita en el interior del ser. Proceso en el que se abren las puertas de la percepción hacia la propia esencia, dejando el camino libre a la expresión pura de nuestro espíritu creativo más primario.

Ya has recibido el soplo del viento, son las palabras que el maestro dice a su discípula cuando llega el momento de emprender el vuelo.  A partir de ese día; Ten You comienza el tejido de su propio camino como maestra, que le llevará a encontrar su lugar y crear el grupo Ten-You Gummi, en el cual se congregan artistas que comparten el interés y el entusiasmo por difundir la práctica de Kodaimoji en diferentes culturas y países.

Ten-You y su grupo organizan talleres, exposiciones y eventos solidarios, en todos los ámbitos posibles. Colaboran con las escuelas primarias, donde trasforman las clases en espacios de juego, para enseñarles a los niños el arte caligráfico. Hacen divertidas sesiones de padres e hijos, siempre a través de la práctica de la caligrafía. Cada año viajan fuera de Tokio tendiendo puentes para compartir y mostrar a otras culturas su legado atávico.

Shodo class

En la ciudad de Tokio las clases y prácticas de Kodaimoji se realizan en el gran salón del templo Tennoji. El espacio se prepara en total armonía con la esencia del entorno. Cada sesión se inicia practicando el mujibō o Línea Vacía, también conocida como Línea Zen. Este ejercicio aparentemente simple, representa una meditación activa, fundamental para el inicio de la práctica.

Shodo mujibō Línea Zen

El trazo de una única línea requiere de una concentración absoluta; acción que involucra la respiración y el movimiento corporal. Todo sucede en un breve espacio de tiempo; el pincel descarga la tinta en el papel, dejando plasmado el instante sin mediaciones. Un modo de mirarse en el aquí y ahora, percibir el estado interior y entrar en la práctica.

La clase prosigue bajo la atenta guía de Ten-You sensei estudiando y seleccionando los antiguos pictogramas, donde cada persona tiene su espacio para la práctica. El tiempo parece suspenderse, sobre los papeles van quedando trazos en los que se funden cuerpo, mente y espíritu; reflejos de una conexión profunda entre el pasado ancestral y el momento presente.

Ten-You  天遊 es el gagou o seudónimo como artista de caligrafía, formado por los caracteres: cielo 天  y jugar 遊. Aprender y practicar Kodaimoji junto a Ten-You, es experimentar el vértigo que se llega a sentir frente al papel en blanco, junto al impulso súbito que lleva hasta el salto y el trazo. De mi breve, pero intensa experiencia junto a Ten-You, tengo muy presente una sensación próxima a la idea de jugar en un lugar tan alto y expansivo como el hondo cielo, en la que su presencia siempre atenta, nos orienta y anima a vencer el miedo para lanzarnos al abismo del ser interior.

Maria eugenia manrique shodo

Las clases en el templo Tennoji están abiertas a cualquier visitante que desee participar de la experiencia, no es necesario tener preparación artística para vivir esta auténtica tradición cultural de la mano de Ten-You sensei, con el apoyo del grupo Ten-You Gummi. Muy diferente a lo que pueden ofrecer las guías de viaje o las actividades programadas para turistas, es lo primero que recomiendo cuando alguien me dice que está planeando visitar Tokio.

Gracias a la complicidad de Yasuka san – quien con tanto afecto ha preparado las indicaciones para encontrar el salón principal del templo Tennoji -, les puedo mostrar las imágenes del camino a seguir para iniciar un viaje único y extraordinario que comienza cuando la estatua del Buda, ofrece su bienvenida desde el jardín.

Budhha templo Tennoji tokyo japón

Templo Tennoji Tokyo japón

Llega el momento de dejar a un lado la voz escrita y ceder el lugar a la propia Ten-You sensei, quien nos regala en las imágenes de este hermoso vídeo la esencia del Kodaimoji.

ten you

POESÍA CHINA 中國詩

Poesía china 2

Desde el momento que sentí la necesidad de escribir sobre poesía china, tomé conciencia de haber entrado en un camino tan extenso y exuberante como intrincado.

Con más de treinta siglos de historia, la poesía china está considerada como la más antigua del mundo. Pero no es por su antigüedad, sino por su calidad literaria, que representa un acervo cultural y espiritual para la humanidad.

Ante tal magnitud y, con un sinfín de senderos posibles de seguir, decidí ralentizar el paso, a fin de encontrar el pulso necesario, para no perderme, e intentar centrarme en transmitir una modesta aproximación inicial del tema.

Pido entonces permiso, y les invito a entrar a través del Gran Prefacio del Libro de las Odas; Shī Jīng . 詩經, tercero de los cinco Clásicos Confucianos. Porque es en este texto, donde encuentro las palabras con las que quiero comenzar nuestra ruta:

 < La poesía es el movimiento del corazón >

Esta frase certera y limpia, nos permite vislumbrar que para los antiguos chinos la poesía representaba la expresión de mente/corazón, que mientras está dentro del ser es intensión y una vez que encuentra forma en las palabras, es poesía. Fuerza transformadora, capaz de mover cielo y tierra, a través de la cual se hace posible el encuentro con el origen de todas las cosas;  El Indefinible Tao.

Caligrafía China - Shodo Poesía de María Eugenia ManriqueLa cualidad espiritual que caracteriza a la poesía china, se ve reflejada en la propia escritura  del término <poesía>: 詩

Carácter compuesto de dos partes: 

    palabra  言 y  monasterio 寺

Caligrafía China - Shodo de María Eugenia Manrique

 

 

 

 

Es en los espacios sagrados de templos y monasterios, donde comienza la poesía. Para el budismo Chan, actual budismo Zen de Japón, la poesía representa una Vía para alcanzar el espíritu o Shen: Esencia de la vida.

Durante la práctica de la meditación, en el Dojo se recitan los sutras, que al oído, se Sutra del Diamanteescuchan como cantos o poemas sagrados de la palabra de Buda.

En sus orígenes, la poesía china estuvo fuertemente vinculada a la música y a la danza. Posteriormente, con la aparición de la caligrafía y la pintura, la poesía se encuentra con un medio de expresión idóneo, que no solo le ayuda a difundirse, sino que la nutre y la refuerza. A partir de allí, poesía, caligrafía y pintura constituyen en su conjunto una importante manifestación artística de la cultura china, hasta el punto de ser reconocidas como las Tres Perfecciones; San Jue . 三绝

La poesía y la caligrafía

La poesía recibe de la caligrafía el don del trazo, a través del cual, cada palabra escrita pulsa con la fuerza vital de quien la escribe, logrando trasmitir mucho más que el mero concepto que la define.

Ese trazo caligráfico, en el que el ritmo y el movimiento del corazón encuentran la voz y el silencio del poema. Esa energía indescriptible, que se funde de manera espontánea con lo inmediato, capaz de hacernos sentir una emoción independiente de la propia escritura, y a través del cual, se puede llegar a alcanzar un estado mental de integración entre lo material y lo espiritual.

Para los practicantes de Shodo – camino de la escritura -, copiar antiguos sutras y poemas, es adentrarse en uno de los parajes más hermosos del aprendizaje. Desde el momento que se seleccionan los textos y poemas para el Shodo, comienza la experiencia.

Caligrafía Shodo María Eugebia Manrique

Cada palabra adquiere un significado por sí misma y al mismo tiempo no es ajena al Todo donde habita. Los materiales se ordenan y se muele la tinta. La mente queda suspendida, con la mirada atenta, sin tensión. El espacio exterior se diluye, para dar paso al silencio de nuestra esencia profunda. Los trazos surgen del cuerpo a través del pincel y casi como un reflejo, se siente como la voz de las palabras escritas alcanza al corazón. La emoción es serena, el tiempo desaparece.

En este punto quiero presentar al poeta Si Kongsu 司空图 (837-908) autor de los poemas que en estos momentos, representan mi fuente de estudio en la práctica del Shodo. Poeta poco conocido fuera de China, cuya obra no solemos encontrar en las clásicas antologías de poesía china, probablemente porque se le considera más teórico literario que poeta, autor de una las tres obras más importantes y hermosas de la estética literaria china; Las veinticuatro categorías de la poesía, de la cual contamos con una excelente traducción y edición a cargo de Pilar González España. Ed. Trotta

Convertido al budismo y al  taoísmo, a la edad de 48 años, Si Kongsu, sintió la imperiosa necesidad de alejarse de las tragedias mundanas, para buscar la paz al abrigo del monte Hua, en el valle de Wangguan. Allí, se dedicó a construir y restaurar antiguos templos budistas, destruidos durante la fuerte represión antibudista de años anteriores. Durante esos años de retiro, con la naturaleza como compañera, Si Kongsu escribió los veinticuatro poemas de esta obra maestra. Cada uno de sus poemas está precedido por un breve texto o preludio, escrito en prosa por Gong Bilan, que tienen como finalidad abrir los sentidos a la poesía que acompaña.

LO ESPONTÁNEO Y LO NATURAL

El preludio:

María Eugenia Manrique Cirque de Gavarnie Francia

<Empezar es seguir, continuar la marcha dejando que las cosas sean simplemente, que el sol se ponga, que los árboles duerman en su noche, que las aguas brillen de nostalgia. Ya estás en el camino, en el único que has transitado y construido. Allí has encontrado tu verdad sin verla, desperdigada entre la hierba, vertical y floreciendo, sembrando por doquier la realidad. Recoge todos sus frutos, los dulces y los amargos. Cualquier cosa puede ser un don. Hay que mirar abajo, a todo lo que está tendido o brotando sobre la tierra, a todo lo que se ha rendido a nuestros pies. Lo más preciado se esconde ínfimo en la maleza. Y nadie se ha fijado, solo tú. Recoge cuanto puedas, cuanto se entregue y se ofrezca. Con muy pocas palabras podrás significarlo todo, porque infinitos son los mundos que se reflejan. Desgarrarás así el tejido del silencio por una sola de sus costuras y las palabras brillarán más, sonando como cristalitos rotos. Y es que el Cielo no descansa en repetirnos la belleza, insistiendo una y otra vez cada día, en cada sol cuando amanece>.

La voz del poeta…

…….

seguir la Vía siempre hacia delante

y de un solo trazo surgirá la primavera

encontrarás así las flores que se abren

y admirarás el tiempo de la estación que adviene

lo auténtico no puede ser tomado por la fuerza

lo deliberado es el fracaso simplemente

……

con muy pocas palabras se iluminará tu corazón

porque el torno del Cielo rueda interminablemente

Zhù 竹 – El BAMBÚ

Zhú - El bambú

El bambú es el 1º de los cuatro honorables caballeros, encargado de abrir las puertas de entrada a los que buscamos recorrer los senderos de la tinta y el pincel.

Gracias al bambú, además de aprender las primeras pinceladas, nos adentrarnos en la esencia más importante del viaje. Por ello, desde el inicio, hemos de mantener la mente serena para poder escucharle.

La primera enseñanza que recibí del bambú fue, no apresurar el proceso de aprendizaje para tener una base segura que me facilite, llegado el momento, disfrutar de la energía expansiva del crecimiento. Es así como crece el bambú: Una vez sembrado, el bambú pasará cerca de siete años formando sus raíces. Sin siquiera un leve indicio de su existencia, es difícil prever que este elegante caballero se prepara para salir a la superficie y sorprender al mundo con su presencia.

Ese tiempo aparentemente extenso, será el que le permitirá, una vez que surgen los primeros brotes, comenzar a crecer con tal seguridad, que puede llegar a aumentar su tamaño hasta un metro cada día!

Al igual que el tiempo que jamás regresa, el bambú crece sin detenerse ni retroceder. Contiene tal energía, que podrá regenerarse una y otra vez, sin necesidad de ser replantado.

Si nos permitimos el tiempo necesario, para desarrollar a profundidad nuestras propias raíces, obtendremos la firmeza y la seguridad para crecer, tal y como nos muestra el bambú.

Como 1º caballero, también nos enseña que poseemos la capacidad de sobreponernos a las adversidades sin perder nuestra integridad individual: La fortaleza de su estructura, no le impide ser flexible y dejarse mover por el viento. En invierno, cuando la nieve se acumula en sus ramas y hojas, hasta llegar a doblarlas, el bambú se levanta nuevamente sin tensión, permitiendo que la nieve caiga con un movimiento natural, es así como fuerza y flexibilidad se articulan en el bambú.

Cuando nos adentramos en un bosque de bambú, su frondoso verdor nos refresca visualmente, acompañándonos con el cadencioso movimiento de sus ramas, acompasadas con el sonido del viento.

Su presencia nos sugiere constancia, tenacidad y adaptabilidad. Valiosa combinación de virtudes que hemos de tener presente al pintarlo, para alcanzar la entereza de su espíritu y desarrollar sus cualidades.

Chüen Yin, monje budista de la dinastía Yuan escribió: “Cuando experimentamos emociones fuertes o sentimos contención interior, es el momento de pintar bambú”.

Zhú hacia el cielo

Las cañas de bambú crecen verticalmente hacia el cielo. En su curso, se observan claras divisiones señaladas entre nudos.  Estas divisiones son comparables a las etapas de nuestra vida. Aunque a veces no las tenemos claramente señaladas, si reflexionamos, podremos observar las fases o etapas que hemos transcurrido. Así pintamos las cañas de bambú; de una sola pincelada, con una misma energía, el pincel se detiene y continúa en cada fase de su crecimiento.

Entre nudo y nudo, el espacio vacío. La vacuidad del pensamiento, que simboliza tanto en el budismo como en el taoísmo, la meta del camino interior. Vacío que hemos de desarrollar, para poder recibir el aliento que nos nutre y fortalece.

“Las flautas de bambú son huecas y vacías, pero su contenido es inagotable”.

Es complejo describir mis sentimientos al pintar bambú. Solo puedo expresarle mi agradecimiento en cada pincelada y, una vez concluido el último trazo, escribir a su lado las palabras que cual poesía, surgen en mi corazón al momento de pintarle. Porque al bambú, le alimentan los trazos de la poesía…

Ensō円相– El Círculo Zen

Maria Eugenia Manrique Enso Círculo Zen

Papel y tinta están preparados, escojo un pincel grueso como compañero de salto, lo sumerjo en el agua con cuidado, descargo el exceso de humedad. De pie frente al papel, pincel en mano, observo y respiro. Cargo el pincel con tinta negra, me concentro en el vacío de la inmersión.

Tomo aire, y junto a una placentera sensación de vértigo, desde el Hara siento como se impulsa una corriente que alcanza mi brazo para fundirse con el pincel… somos uno, juntos sin pensar, sin dudar, dejamos que la energía siga el camino del círculo, permitiendo que la tinta haga su parte y el papel la refleje.

Pintar un círculo, es una de esas acciones que por su simplicidad, reflejan la esencia cíclica de la existencia. Breves instantes en que los pensamientos se diluyen, la mente se rinde, el cuerpo respira y se entra en el vacío – mu.

< la forma es vacío, el vacío es forma >

Durante la dinastía Tang (618 – 907 d.C.), los monjes budistas de China, pintaban círculos en tinta sobre papel como parte de sus ejercicios espirituales, con la finalidad de entrar en un estado de no-pensamiento o de meditación. Posteriormente en Japón, los mojes Zen también adoptaron la caligrafía y la pintura a tinta dentro de la práctica y enseñanza espiritual. Reconociendo en la pintura del Ensō (círculo en japonés) la expresión del todo y de la nada, de lo finito y lo infinito, del Cielo y de la Tierra, del aquí y el ahora, del vacío y la plenitud.

Al igual que la vida y la muerte, el círculo se expresa en un soplo de tiempo, que prosigue más allá de los sentidos. 

Traducción del Prólogo a la Colección de Poemas del Pabellón de las Orquídeas

Orchid pavillion

Al inicio de una tarde de primavera, en el noveno año del período de la Eterna Armonía, correspondiente al año de Buey de Agua. Reunidos, nos dirigirnos al Pabellón de las Orquídeas, para purificar y limpiar las energías, bajo la sombra de las cordilleras cercanas. Sabios y virtuosos, jóvenes y ancianos, unos junto a otros formamos el grupo.

Rodeados por altas cimas y escarpadas montañas, bosques frondosos y enormes bambúes. Las aguas cristalinas del arroyo, fluyen con rapidez reflejando la luz que resplandece en ellas. De izquierda a derecha, reconducimos el curso sinuoso de las aguas, para dejar en ellas flotar nuestros vasos.

Nos sentamos en hilera junto a la orilla. Aun cuando no nos acompañan los sonidos de las flautas de Bambú, ni la música de cuerdas del Hsien, alternar uno a uno las copas de vino con agradables coloquios, cantos y poemas, nos motiva a expresar nuestros sentimientos más profundos y sinceros. En este día, pleno de luz y de aire puro, transcurre el viento plácidamente. Si miramos arriba, el inmenso universo. Si miramos abajo, la multitud de seres. En este entorno, desplegar la mirada y abrir el corazón, extreman el placer de los sentidos. ¡Tanta felicidad, nos llena de alegría y nos  invita a reír!

Durante el breve tiempo que dura la existencia, las personas abrigan sus afectos y se reúnen entre amigos. Para sus confidencias, unos prefieren la intimidad de sus casas. Otros, se entregan con libertad a sus pasiones y se decantan por los espacios externos para expresar sus sentimientos. Apacibles o ruidosos, los distintos temperamentos se alegran por igual al obtener sus logros temporales. Momentáneamente se sienten satisfechos, y son felices sin percatarse de la ineludible vejez. Después, cuando se encuentran exhaustos y fatigados, los sentimientos se transforman al igual que las circunstancias, dando lugar a la nostalgia. En un suspiro, pasan las alegrías, que se agrupan en los espacios ya vividos. No hay manera de evitar la emoción en los recuerdos. La vida larga o corta, sigue consecuentemente las leyes de la transformación. En la antigüedad, una persona dijo: “nacer y morir son igualmente de gran importancia”. ¿Esto es todo? ¡Es acaso tan desolador!

Cuando leo las obras escritas por los antiguos, observo como si afligidos por igual, hubiesen pactado expresar los mismos sentimientos. Incapaz de explicarme, sus textos me conmueven. Dicen que es igual nacer o morir, por naturaleza sé que no es lo mismo. También es absurdo decir que da igual ser longevo que morir joven.

Tristemente, los lectores del futuro mirarán el ahora como en el presente miramos el pasado. Por lo cual, escribiré los nombres y escritos de todos los presentes.

Aunque cambien los tiempos, las generaciones y las circunstancias, todos los seres por igual abrigamos las mismas emociones. Tal vez, aquellos que en el futuro lean esta obra, sientan también su corazón conmovido.

Prólogo Pabellón de las Orquídeas

El Pabellón de las Orquídeas

Lan-ting xu – 蘭亭集序

Entrada al Pabellón de las OrquídeasAl sur de la inmensa China, en la provincia de Zheijiang, muy cerca de la ciudad de Shaoxing, se encuentra un lugar sagrado para la caligrafía china: El Pabellón de las Orquídeas.

Tal como si se tratara de una especie de Meca para los calígrafos, desde los más remotos lugares del extremo oriente y del mundo, miles de calígrafos visitan este emblemático lugar en el cual, durante el mes de marzo, se celebra el Festival de la Caligrafía.

Es así como cada año, rememoran aquella tarde despejada de primavera, del año 353 de nuestra era, cuando Wang Xizhi, conocido como el “Sabio” de la caligrafía china, invitó a 41 de sus amigos calígrafos, intelectuales y eruditos, a celebrar juntos un  ritual de purificación, con la finalidad de alejar los malos espíritus y aliviar las dolencias.

...enormes bambúes...Cuando se visita el Pabellón de las Orquídeas, se entiende que el lugar no fue elegido por azar. Ante la mirada de lejanas montañas, protegido por bosques de inmensos bambúes, acompañado por arroyos de aguas cristalinas y pequeñas flores que bordean los senderos…. se respira el ambiente idílico para compartir y despertar la sensibilidad poética.

Tal como lo muestran innumerables pinturas y grabados antiguos; imagino al grupo de amigos, sentados junto al arroyo, dejando los vasos de vino flotar sobre el agua a la deriva, para recogerlos cuando se aproximaban y beber de ellos. Así, entre la música del viento, el arrullo de la corriente y los vapores del vino, cantaban poemas que luego plasmaban en caligrafías. Palabras escritas… encargadas de traspasar las innumerables dinastías y diluir el tiempo.

Y en el momento cumbre de tal festejo, Wang Xizhi improvisa y escribe el manuscrito que posteriormente será reconocido como la mejor caligrafía, en estilo semi-cursivo, de la historia. La intensidad de sus trazos, dentro de una diversidad nada ortodoxa, se aleja de todos los límites de estilo, logrando alcanzar esa vitalidad que la convierte en un documento perenne.

Este texto, que he leído, copiado, releído y continúo leyendo, todavía despierta en mi corazón una mezcla de emoción y nostalgia imposibles de describir.

Hace unos años, al regresar de una visita al pabellón de las Orquídeas, sentí la imperiosa necesidad de copiar el Prólogo, al tiempo que lo traducía palabra a palabra.

Así, durante varios meses, gracias a la inestimable guía de Hsiao-Lin Liu, calígrafa, maestra y afortunadamente vecina, cada semana nos reuníamos para escribir y traducir uno a uno, los 324 caracteres que se agrupan en las 28 líneas que completan el Prólogo. Mientras compartíamos un té, ante la atenta mirada de Hsiao-Lin, yo aprendía el significado de cada letra y el orden de los trazos, al tiempo que ella complementaba mi estudio con anécdotas, relacionadas con la historia de la caligrafía.

Ahora, con la ayuda de diversas traducciones y después de varios años de haber concluido la traducción de la última palabra, movida por una gran ola de atrevimiento y osadía, tengo la necesidad de compartir con aquellas personas que puedan sentir el mismo interés, esta traducción “informal” del Prólogo. Quiero dejar claro que no pretendo tomar el papel de una traductora del idioma chino. Simplemente, soy una apasionada estudiante de esta lengua y de su escritura, que tiene el gusto de cumplir uno de sus propósitos en este camino.

María Eugenia Manrique