POESÍA CHINA 中國詩

Poesía china 2

Desde el momento que sentí la necesidad de escribir sobre poesía china, tomé conciencia de haber entrado en un camino tan extenso y exuberante como intrincado.

Con más de treinta siglos de historia, la poesía china está considerada como la más antigua del mundo. Pero no es por su antigüedad, sino por su calidad literaria, que representa un acervo cultural y espiritual para la humanidad.

Ante tal magnitud y, con un sinfín de senderos posibles de seguir, decidí ralentizar el paso, a fin de encontrar el pulso necesario, para no perderme, e intentar centrarme en transmitir una modesta aproximación inicial del tema.

Pido entonces permiso, y les invito a entrar a través del Gran Prefacio del Libro de las Odas; Shī Jīng . 詩經, tercero de los cinco Clásicos Confucianos. Porque es en este texto, donde encuentro las palabras con las que quiero comenzar nuestra ruta:

 < La poesía es el movimiento del corazón >

Esta frase certera y limpia, nos permite vislumbrar que para los antiguos chinos la poesía representaba la expresión de mente/corazón, que mientras está dentro del ser es intensión y una vez que encuentra forma en las palabras, es poesía. Fuerza transformadora, capaz de mover cielo y tierra, a través de la cual se hace posible el encuentro con el origen de todas las cosas;  El Indefinible Tao.

Caligrafía China - Shodo Poesía de María Eugenia ManriqueLa cualidad espiritual que caracteriza a la poesía china, se ve reflejada en la propia escritura  del término <poesía>: 詩

Carácter compuesto de dos partes: 

    palabra  言 y  monasterio 寺

Caligrafía China - Shodo de María Eugenia Manrique

 

 

 

 

Es en los espacios sagrados de templos y monasterios, donde comienza la poesía. Para el budismo Chan, actual budismo Zen de Japón, la poesía representa una Vía para alcanzar el espíritu o Shen: Esencia de la vida.

Durante la práctica de la meditación, en el Dojo se recitan los sutras, que al oído, se Sutra del Diamanteescuchan como cantos o poemas sagrados de la palabra de Buda.

En sus orígenes, la poesía china estuvo fuertemente vinculada a la música y a la danza. Posteriormente, con la aparición de la caligrafía y la pintura, la poesía se encuentra con un medio de expresión idóneo, que no solo le ayuda a difundirse, sino que la nutre y la refuerza. A partir de allí, poesía, caligrafía y pintura constituyen en su conjunto una importante manifestación artística de la cultura china, hasta el punto de ser reconocidas como las Tres Perfecciones; San Jue . 三绝

La poesía y la caligrafía

La poesía recibe de la caligrafía el don del trazo, a través del cual, cada palabra escrita pulsa con la fuerza vital de quien la escribe, logrando trasmitir mucho más que el mero concepto que la define.

Ese trazo caligráfico, en el que el ritmo y el movimiento del corazón encuentran la voz y el silencio del poema. Esa energía indescriptible, que se funde de manera espontánea con lo inmediato, capaz de hacernos sentir una emoción independiente de la propia escritura, y a través del cual, se puede llegar a alcanzar un estado mental de integración entre lo material y lo espiritual.

Para los practicantes de Shodo – camino de la escritura -, copiar antiguos sutras y poemas, es adentrarse en uno de los parajes más hermosos del aprendizaje. Desde el momento que se seleccionan los textos y poemas para el Shodo, comienza la experiencia.

Caligrafía Shodo María Eugebia Manrique

Cada palabra adquiere un significado por sí misma y al mismo tiempo no es ajena al Todo donde habita. Los materiales se ordenan y se muele la tinta. La mente queda suspendida, con la mirada atenta, sin tensión. El espacio exterior se diluye, para dar paso al silencio de nuestra esencia profunda. Los trazos surgen del cuerpo a través del pincel y casi como un reflejo, se siente como la voz de las palabras escritas alcanza al corazón. La emoción es serena, el tiempo desaparece.

En este punto quiero presentar al poeta Si Kongsu 司空图 (837-908) autor de los poemas que en estos momentos, representan mi fuente de estudio en la práctica del Shodo. Poeta poco conocido fuera de China, cuya obra no solemos encontrar en las clásicas antologías de poesía china, probablemente porque se le considera más teórico literario que poeta, autor de una las tres obras más importantes y hermosas de la estética literaria china; Las veinticuatro categorías de la poesía, de la cual contamos con una excelente traducción y edición a cargo de Pilar González España. Ed. Trotta

Convertido al budismo y al  taoísmo, a la edad de 48 años, Si Kongsu, sintió la imperiosa necesidad de alejarse de las tragedias mundanas, para buscar la paz al abrigo del monte Hua, en el valle de Wangguan. Allí, se dedicó a construir y restaurar antiguos templos budistas, destruidos durante la fuerte represión antibudista de años anteriores. Durante esos años de retiro, con la naturaleza como compañera, Si Kongsu escribió los veinticuatro poemas de esta obra maestra. Cada uno de sus poemas está precedido por un breve texto o preludio, escrito en prosa por Gong Bilan, que tienen como finalidad abrir los sentidos a la poesía que acompaña.

LO ESPONTÁNEO Y LO NATURAL

El preludio:

María Eugenia Manrique Cirque de Gavarnie Francia

<Empezar es seguir, continuar la marcha dejando que las cosas sean simplemente, que el sol se ponga, que los árboles duerman en su noche, que las aguas brillen de nostalgia. Ya estás en el camino, en el único que has transitado y construido. Allí has encontrado tu verdad sin verla, desperdigada entre la hierba, vertical y floreciendo, sembrando por doquier la realidad. Recoge todos sus frutos, los dulces y los amargos. Cualquier cosa puede ser un don. Hay que mirar abajo, a todo lo que está tendido o brotando sobre la tierra, a todo lo que se ha rendido a nuestros pies. Lo más preciado se esconde ínfimo en la maleza. Y nadie se ha fijado, solo tú. Recoge cuanto puedas, cuanto se entregue y se ofrezca. Con muy pocas palabras podrás significarlo todo, porque infinitos son los mundos que se reflejan. Desgarrarás así el tejido del silencio por una sola de sus costuras y las palabras brillarán más, sonando como cristalitos rotos. Y es que el Cielo no descansa en repetirnos la belleza, insistiendo una y otra vez cada día, en cada sol cuando amanece>.

La voz del poeta…

…….

seguir la Vía siempre hacia delante

y de un solo trazo surgirá la primavera

encontrarás así las flores que se abren

y admirarás el tiempo de la estación que adviene

lo auténtico no puede ser tomado por la fuerza

lo deliberado es el fracaso simplemente

……

con muy pocas palabras se iluminará tu corazón

porque el torno del Cielo rueda interminablemente

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Zhù 竹 – El BAMBÚ

Zhú - El bambú

El bambú es el 1º de los cuatro honorables caballeros, encargado de abrir las puertas de entrada a los que buscamos recorrer los senderos de la tinta y el pincel.

Gracias al bambú, además de aprender las primeras pinceladas, nos adentrarnos en la esencia más importante del viaje. Por ello, desde el inicio, hemos de mantener la mente serena para poder escucharle.

La primera enseñanza que recibí del bambú fue, no apresurar el proceso de aprendizaje para tener una base segura que me facilite, llegado el momento, disfrutar de la energía expansiva del crecimiento. Es así como crece el bambú: Una vez sembrado, el bambú pasará cerca de siete años formando sus raíces. Sin siquiera un leve indicio de su existencia, es difícil prever que este elegante caballero se prepara para salir a la superficie y sorprender al mundo con su presencia.

Ese tiempo aparentemente extenso, será el que le permitirá, una vez que surgen los primeros brotes, comenzar a crecer con tal seguridad, que puede llegar a aumentar su tamaño hasta un metro cada día!

Al igual que el tiempo que jamás regresa, el bambú crece sin detenerse ni retroceder. Contiene tal energía, que podrá regenerarse una y otra vez, sin necesidad de ser replantado.

Si nos permitimos el tiempo necesario, para desarrollar a profundidad nuestras propias raíces, obtendremos la firmeza y la seguridad para crecer, tal y como nos muestra el bambú.

Como 1º caballero, también nos enseña que poseemos la capacidad de sobreponernos a las adversidades sin perder nuestra integridad individual: La fortaleza de su estructura, no le impide ser flexible y dejarse mover por el viento. En invierno, cuando la nieve se acumula en sus ramas y hojas, hasta llegar a doblarlas, el bambú se levanta nuevamente sin tensión, permitiendo que la nieve caiga con un movimiento natural, es así como fuerza y flexibilidad se articulan en el bambú.

Cuando nos adentramos en un bosque de bambú, su frondoso verdor nos refresca visualmente, acompañándonos con el cadencioso movimiento de sus ramas, acompasadas con el sonido del viento.

Su presencia nos sugiere constancia, tenacidad y adaptabilidad. Valiosa combinación de virtudes que hemos de tener presente al pintarlo, para alcanzar la entereza de su espíritu y desarrollar sus cualidades.

Chüen Yin, monje budista de la dinastía Yuan escribió: “Cuando experimentamos emociones fuertes o sentimos contención interior, es el momento de pintar bambú”.

Zhú hacia el cielo

Las cañas de bambú crecen verticalmente hacia el cielo. En su curso, se observan claras divisiones señaladas entre nudos.  Estas divisiones son comparables a las etapas de nuestra vida. Aunque a veces no las tenemos claramente señaladas, si reflexionamos, podremos observar las fases o etapas que hemos transcurrido. Así pintamos las cañas de bambú; de una sola pincelada, con una misma energía, el pincel se detiene y continúa en cada fase de su crecimiento.

Entre nudo y nudo, el espacio vacío. La vacuidad del pensamiento, que simboliza tanto en el budismo como en el taoísmo, la meta del camino interior. Vacío que hemos de desarrollar, para poder recibir el aliento que nos nutre y fortalece.

“Las flautas de bambú son huecas y vacías, pero su contenido es inagotable”.

Es complejo describir mis sentimientos al pintar bambú. Solo puedo expresarle mi agradecimiento en cada pincelada y, una vez concluido el último trazo, escribir a su lado las palabras que cual poesía, surgen en mi corazón al momento de pintarle. Porque al bambú, le alimentan los trazos de la poesía…