AWARE y HAIKU – 哀れと俳句


Vicente Haya Aware Haiku

Después de unos días en los que he cambiado las calles por senderos de montaña, sillas por rocas junto al arroyo, farolas por cielo abierto y luna llena…regreso, con el profundo sentimiento de proximidad con la naturaleza, para escribir: aware y haiku

AWARE

Intensa emoción que experimentamos ante algún suceso o existencia

 de la vida y la naturaleza.

Aware es una palabra íntimamente ligada a la sensibilidad japonesa. Si buscamos su traducción literal nos encontraremos con la definición de <tristeza> / <lamento>. Pero aware no se puede traducir en un solo vocablo o con una sola emoción, es una experiencia única, que se despierta en nuestro interior a partir de algo que acontece en el exterior, que nos asombra y que percibimos a nivel profundo. Simple visión de la realidad en la que se funden espíritu y suceso, lo más cercano a la vida y la naturaleza. Sin la compleja intervención del intelecto, el aware sucede en un instante y nos conmueve a tal punto, que se adentra en nosotros y nos toca el alma.

En palabras de Vicente Haya, el aware es: “la incandescencia íntima que nos contagia la experiencia del mundo. Sentir el mundo como fuego, como dinamismo que desbarata la realidad y la recompone en cada instante”.

Y junto a la experiencia del aware se siente el agradecimiento y la necesidad o, más bien la responsabilidad, por compartir esa emoción que nos ha regalado el universo. Para los japoneses la vía de expresión del aware es el haiku.

HAIKU

Expresión poética del aware. Sin aware no hay haiku…

“La palabra humana que se transforma en haiku es la expresión de un silencio profundo y ancestral que es previo y posterior a nuestra existencia como criaturas.”

Vicente Haya

Haiku es un término que se extiende velozmente en nuestro vocabulario occidental. Género popular de la poesía japonesa, definido erróneamente como un poema breve. Cada día hay más personas interesadas en el haiku, talleres intensivos de haikus, libros de haikus, grupos de escritores de haikus, marcas de cosmética llamadas Haiku!..….pero, qué sabemos realmente sobre el haiku?

Creo que, si tal como lo vemos, el haiku en occidente está traspasando la frontera de la poética para convertirse en moda, resulta imprescindible para las personas que sienten un mínimo respeto por la poesía y su cultura de origen, profundizar en el tema. Solo así podríamos vencer la lamentable frivolidad que va unida a las modas y aproximarnos al haiku con la atención y la honestidad que se merece.

Por fortuna y como equilibrio a esta expansión del haiku, el mes de marzo de este año, la editorial Kairós ha publicado el último libro de Vicente Haya:

< AWARE – Iniciación al haiku japonés >

Vicente Haya es Segoviano, Doctor en Filosofía y traductor de japonés, discípulo del maestro Reiji Nagakama. Con 17 libros publicados sobre haiku, actualmente Haya está considerado como el máximo experto en haiku en  lengua castellana.

Escucharlo hablar sobre haiku transmite emoción y respeto. Su elocuencia conmueve y despierta interés por salvaguardar las virtudes más íntimas del haiku. Porque un haiku no es un poema breve, no tiene lectura simbólica, no es necesariamente un conteo de sílabas repartidas en tres líneas..… El haiku es esencialmente la expresión de lo sagrado, su origen no está en la vista sino en la piel.

En las 306 páginas que componen el libro, Vicente Haya establece 88 puntos fundamentales para comprender el haiku. Este libro, indispensable para cualquiera que quiera adentrarse en la Vía del haiku, es también una lectura amena, ideal para llevar en la mochila y descubrir el sentir del viaje, más allá de las palabras.

Vicente Haya Aware Haiku

Como un breve adelanto, les copio del punto 17. El haiku surge del silencio

“El haiku te invita a huir de la ciudad, porque necesitas del silencio. Tan solo poner fin a nuestro ruido cotidiano podrá concedernos el estado de apertura a la Naturaleza que va a nutrirnos espiritualmente y a sanarnos de nuestras enfermedades del alma. Y eso lo conseguiremos agudizando nuestros sentidos dentro del silencio.”

Haiku del poeta Taneda Santôka con su correspondiente comentario:

  水にそうていちにちだまつてゆく

Mizu ni sotte ichinichi damatte yuku

Bordeando el agua

todo el día

voy callado 

 El haiku surge del silencio - Taneda Santôka

“Aunque no se declare expresamente, hay una sensación de que el poeta y el agua se dan compañía, y mantienen alguna clase de relación. El silencio del poeta es la respuesta a la voz del agua. Así es el diálogo que lo sagrado ha establecido entre ellos. Algo ya sabemos con certeza: si llevas tu ruido a cuestas, no puedes acompañar a los sonidos de la existencia.”

Lan Hua 兰花 – Orquídea Silvestre

Lan Hua 兰花

Si el bambú, es el caballero que nos abre las puertas de entrada a los senderos de la tinta y el pincel, la orquídea de oriente, con su sensibilidad, es quien nos ofrece la bienvenida.

A diferencia de las orquídeas cultivadas, la orquídea silvestre de oriente, se esconde entre las rocas o se refugia discretamente en el paisaje. Crece en zonas apartadas e inaccesibles de bosques y montañas. De manera reservada y silenciosa, con sencillez, es la encargada de mostrarnos la grandeza de las cosas más pequeñas.

Aprender a pintarla es sin duda un privilegio, pero también un compromiso. Con cada nueva pincelada que nos muestra la orquídea, se despierta un compás interior en los sentidos. De nuestra atención, depende tener la oportunidad de acceder a la integridad de su enseñanza sutil y profunda.

Sus elegantes hojas, que se alzan con una presencia sosegada, me enseñaron que delicadeza y fortaleza son virtudes afines. Esta pequeña planta, que podríamos fácilmente perder de vista si apuramos el paso, se caracteriza por su resistencia y autosuficiencia. Busca reguardo junto a los árboles o al abrigo de las piedras, vagamente ligada al apoyo y a la protección que éstos le brindan.

Lan Hua418

Se la reconoce como un carácter tenaz, capaz de crecer de manera independiente, en lugares recónditos, donde muchas otras plantas no podrían mantenerse. Al margen de todas las dificultades del entorno, sin excesos, logra con moderación encontrar su lugar en el camino, para conservar el brillo, la gracia y el perfume, atributos que le han llevado a ser símbolo de exquisito refinamiento y entereza, honrada de forma muy especial por la cultura oriental.

Lan Hua421Y entre las hojas, a la luz de la primavera, se abren sus pequeñas flores. Discretas pero evidentes, parecen danzar al ritmo de un viento casi imperceptible. Ellas no esperan ser descubiertas, ni admiradas, para desplegar sutilmente su tenue fragancia, representan a la vez modestia y humildad, valores que enaltecen la nobleza del espíritu.

En el camino del sumie, la orquídea nos muestra en armonía el equilibrio entre fuerza y sutileza. Si nos permitimos ser guiados por ella, en cada movimiento del pincel, los pensamientos se disuelven y la soltura se manifiesta unida a lo inevitable, desplegando así los espacios de la naturalidad. Mente y corazón se integran al unísono, dejando al descubierto la magnificencia de la naturaleza en nuestra vida.

Según los antiguos textos sobre los fundamentos de Pintura China, pintar la orquídea es como cantar los mantras sagrados. La armonía de las pinceladas y la sutil diversidad de sus tonos, pueden llegar a vibrar en consonancia con el Todo, al compás del ritmo creativo de nuestro universo individual.

En el ámbito del espíritu, la orquídea silvestre representa la esencia íntegra y cíclica del nuestro ser, junto a la capacidad de crear y de permanecer. Sin escatimar, nos devela el júbilo que emana sin mayores pretensiones, simplemente por el estar de manera consciente, ser y dejar ser.

Durante el siglo XIV, entre los mojes pintores de las escuelas de Budismo Chan –actual Budismo Zen en Japón -, la pintura de orquídeas fue adoptada como práctica para aproximarse a la serenidad que acompaña a un espíritu diáfano y humilde. En palabras de Chüen Yin, monje pintor de la escuela del budismo Chan:

“Cuando sentimos el espíritu ligero y nuestro corazón palpita sereno, es el momento de pintar la orquídea. Sus hojas crecen como si volaran y revolotearan al viento, sus flores, se abren llenas de alegría.”

En estos meses de primavera, he sentido el deseo de rendir un homenaje a la orquídea silvestre. Pintarla una y otra vez ha significado un verdadero regalo y goce para mi espíritu, dejándome llevar por los matices de la tinta y la danza del pincel. En medio de un mundo saturado por la inmediatez y la confusión, su presencia en mi estudio se deja sentir como un aroma fresco. Por ello, le agradezco gentilmente sus enseñanzas y quedo por siempre, prendada de su belleza.

Zhù 竹 – El BAMBÚ

Zhú - El bambú

El bambú es el 1º de los cuatro honorables caballeros, encargado de abrir las puertas de entrada a los que buscamos recorrer los senderos de la tinta y el pincel.

Gracias al bambú, además de aprender las primeras pinceladas, nos adentrarnos en la esencia más importante del viaje. Por ello, desde el inicio, hemos de mantener la mente serena para poder escucharle.

La primera enseñanza que recibí del bambú fue, no apresurar el proceso de aprendizaje para tener una base segura que me facilite, llegado el momento, disfrutar de la energía expansiva del crecimiento. Es así como crece el bambú: Una vez sembrado, el bambú pasará cerca de siete años formando sus raíces. Sin siquiera un leve indicio de su existencia, es difícil prever que este elegante caballero se prepara para salir a la superficie y sorprender al mundo con su presencia.

Ese tiempo aparentemente extenso, será el que le permitirá, una vez que surgen los primeros brotes, comenzar a crecer con tal seguridad, que puede llegar a aumentar su tamaño hasta un metro cada día!

Al igual que el tiempo que jamás regresa, el bambú crece sin detenerse ni retroceder. Contiene tal energía, que podrá regenerarse una y otra vez, sin necesidad de ser replantado.

Si nos permitimos el tiempo necesario, para desarrollar a profundidad nuestras propias raíces, obtendremos la firmeza y la seguridad para crecer, tal y como nos muestra el bambú.

Como 1º caballero, también nos enseña que poseemos la capacidad de sobreponernos a las adversidades sin perder nuestra integridad individual: La fortaleza de su estructura, no le impide ser flexible y dejarse mover por el viento. En invierno, cuando la nieve se acumula en sus ramas y hojas, hasta llegar a doblarlas, el bambú se levanta nuevamente sin tensión, permitiendo que la nieve caiga con un movimiento natural, es así como fuerza y flexibilidad se articulan en el bambú.

Cuando nos adentramos en un bosque de bambú, su frondoso verdor nos refresca visualmente, acompañándonos con el cadencioso movimiento de sus ramas, acompasadas con el sonido del viento.

Su presencia nos sugiere constancia, tenacidad y adaptabilidad. Valiosa combinación de virtudes que hemos de tener presente al pintarlo, para alcanzar la entereza de su espíritu y desarrollar sus cualidades.

Chüen Yin, monje budista de la dinastía Yuan escribió: “Cuando experimentamos emociones fuertes o sentimos contención interior, es el momento de pintar bambú”.

Zhú hacia el cielo

Las cañas de bambú crecen verticalmente hacia el cielo. En su curso, se observan claras divisiones señaladas entre nudos.  Estas divisiones son comparables a las etapas de nuestra vida. Aunque a veces no las tenemos claramente señaladas, si reflexionamos, podremos observar las fases o etapas que hemos transcurrido. Así pintamos las cañas de bambú; de una sola pincelada, con una misma energía, el pincel se detiene y continúa en cada fase de su crecimiento.

Entre nudo y nudo, el espacio vacío. La vacuidad del pensamiento, que simboliza tanto en el budismo como en el taoísmo, la meta del camino interior. Vacío que hemos de desarrollar, para poder recibir el aliento que nos nutre y fortalece.

“Las flautas de bambú son huecas y vacías, pero su contenido es inagotable”.

Es complejo describir mis sentimientos al pintar bambú. Solo puedo expresarle mi agradecimiento en cada pincelada y, una vez concluido el último trazo, escribir a su lado las palabras que cual poesía, surgen en mi corazón al momento de pintarle. Porque al bambú, le alimentan los trazos de la poesía…