Ju Hua 菊花 – El crisantemo

Crisantemo kiku sumie María Eugenia Manrique

El universo asoma a la vida junto con nosotros;                                                         junto con nosotros, todas las cosas son una sola.                                                                                                      Chuang-tzu

En el noveno mes del año, cuando comienzan a mermar las horas de luz y las noches ganan espacio sobre los días, se celebra en Japón el Kiku no Sekku – Festival del Crisantemo -, tradición que tiene su origen en la milenaria cultura China, ritual estacional, durante el cual se acostumbraba a contemplar las flores del crisantemo, mientras se degustaba el vino de esta flor, con el fin de ahuyentar los espíritus que se esconden tras las sombras.

Mientras las bajas temperaturas, con sus ráfagas de vientos fríos, despojan los paisajes del verde de las hojas y las demás flores van perdiendo el brillo y el color, el crisantemo ofrece sus pétalos a la luz otoñal, manteniendo su belleza natural, con un esplendor capaz de desafiar a las temperaturas más intimidantes y a las nieves tempranas.

Por esa entereza que le caracteriza, en la Vía de la pintura oriental – sumie, el crisantemo es el caballero encargado de recordarnos que no existen caminos sin adversidades. Al pintarlo, nos muestra que una manera de hacerles frente para mantenernos en la Vía, es disolver nuestro <yo> pincelada tras pincelada, hasta llegar a entrar, por breves fragmentos de tiempo, en ese espacio de conciencia inmaterial donde la naturaleza se manifiesta en su totalidad, descubriendo en la propia experiencia que; El todo es mucho más que la suma de sus partes.

Crisantemo kiku sumie Maria Eugenia Manrique

Esta magnífica flor, que logra resistir y mantener su vitalidad hasta la llegada de las grandes heladas, atesora en la integridad y cohesión de sus innumerables pétalos, la fuerza que le asegura su resistencia. Representa el valor de la unión, de los vínculos que nos relacionan, fortalecen y nutren a lo largo de nuestra vida, es posible que por ello, en China, su país de origen, crisantemo se pronuncie exactamente igual que la palabra reunirse, significativamente; estar juntos.

Crisantemo kiku sumie Maria Eugenia ManriqueCon una historia de más de tres mil años, los crisantemos simbolizan dentro de la cultura china; nobleza, tranquilidad, sinceridad y longevidad. Se estima que los primeros crisantemos llegaron a Japón en el siglo VIII, donde despertaron tal admiración en el pueblo japonés que fueron adoptados como flor nacional, siendo elegidos por el propio emperador para ser el símbolo del emblema de la Familia Imperial Japonesa y de la unión familiar.

En mi camino de aprendizaje, el crisantemo está unido a las enseñanzas que recibí del maestro Li Weixiu  (李为岫) en la ciudad de Hangzhou. Después de observar mis trazos y aceptarme como alumna, decidió que tenía que centrarme en el crisantemo como tema primordial. Así cada tarde, en su taller junto a la biblioteca de la China Academy of Art, frente al lago del oeste, durante horas el maestro Li se esmeraba en trasmitirme con su presencia siempre atenta, la concentración que demanda el crisantemo al momento de pintarlo.

Maria Eugenia Manrique China Academy of Art Hangzhou

Maria Eugenia Manrique China Academy of Art Hangzhou

En la práctica, para el maestro Li, lo más relevante era hacerme entender la importancia de observar como los pétalos del crisantemo crecen, aparentemente desordenados, dispuestos al igual que los rayos del sol. Sentir como las pinceladas que nacen de trazos únicos, van en busca de un centro común, donde se funden, cual reflejo, con el propio centro de quien guía el pincel. Uno a uno, cada pétalo se ha de integrar hasta dar forma a la totalidad de la flor, de manera que cada pétalo sea la flor y la flor se encuentre en cada pétalo.

En el transcurso de los años, cuando en mi estudio el pincel me guía hacia el crisantemo, experimento como el ánimo se suspende con una devoción interna hacia la experiencia de la belleza. Siento el silencio que, sin oponerse a la palabra, se mantiene presente, transformando una realidad que desde dentro surge en los trazos que me unen a la totalidad, al tiempo que me ofrecen la entereza necesaria para proseguir en el camino.

Kakizome 書き初め – 2014

Kakizome shodo maria eugenia manrique

Cinco palabras para las estaciones

Prosiguiendo con el ritmo natural de la existencia y en armonía con la esencia cíclica de la vida, retomo de nuevo la escritura; causalmente poco después de haber realizado la práctica del Kakizome – primera caligrafía del año –, tradición japonesa que reúne a miles de estudiantes, practicantes y maestros de caligrafía, concentrados todos en un mismo fin: escribir las primeras palabras del año, con el deseo de que el pulso transmitido en cada palabra, influya de manera positiva en el curso vital de las próximas cuatro estaciones.

maria eugenia manrique shodo japon caligrafía

Entiendo las tradiciones como legados de tiempos pasados, herencias generacionales que nos ayudan a respetar y mantener con vida valores simbólicos, gracias a los cuales nos vinculamos con la esencia de la humanidad. Cuando las tradiciones forman parte del aprendizaje de un arte como la caligrafía, representan una entrega que se concede de generación en generación, dentro del mismo proceso vital de la enseñanza. De esta manera, la práctica del kakizome, me ha sido entregada como una tradición a seguir dentro de la Vía del Shodo – camino de la escritura -, a través del cual nos encontramos con nuestro espacio interior, reconociéndonos en el aquí y el ahora en cada trazo que escribimos.

Seleccionar las palabras para la primera caligrafía del año, es como elegir un regalo para compartir más allá de las fronteras de mi propio ser. La práctica en sí, es comparable a realizar un viaje extraordinario, en el que las palabras representan nuestro valioso equipaje, mientras que el papel y el pincel son los compañeros que elegimos para recorrer la travesía. Al disponer el espacio, desplegamos el mapa que nos mostrará el territorio a seguir.

Una vez que los elementos están listos, llega el momento de preparar la tinta para comenzar la andadura. Siguiendo un ritmo pausado pero continuo, casi solemne, se abren las puertas a un estado meditativo en el que también se disuelven los pensamiento, el tiempo, las distancias… en el tintero, el agua clara alcanzará un tono negro profundo, al tiempo que se hace presente la compañía de un gran grupo de personas, que en lugares distantes del mundo, también se preparan para el inicio del kakizome.

maria eugenia manrique shodo caligrafia japon tinta pincel

El pincel se impregna en la tinta mientras la mirada se abstrae sobre el papel. Pulso y respiración conforman el compás que orienta y conduce, desde el primer trazo hasta el último. Al concluir, las palabras quedan manifiestas, lentamente el pincel retoma su lugar.

En esta ocasión, son cinco las palabras que se han congregado en mi caligrafía. Cinco palabras que deseo ofrecerles como compañeras para vuestro camino de los próximos meses.

Salud – Sinceridad – Voluntad   – Paz – Reflexionar

Luego de escribirlas, han permanecido durante doce días suspendidas enalteciendo mi estudio. Finalmente, como parte imprescindible del ritual que establece la tradición, las he entregado al abrazo del fuego.

maria eugenia manrique shodo caligrafía

Dicen en Japón, que si las cenizas del kakizome alcanzan las alturas, la habilidad caligráfica de quien lo ha escrito mejorará durante ese año. Hemos tenido suerte, el viento ha estado a favor esa noche, mientras las cenizas remontaban hacia el cielo, este proverbio tibetano llenaba mi corazón:

“La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro”

TEN-YOU 天遊

Ten-You shodo kodaimoji zen

Maestra del arte primitivo y sagrado  Kodaimoji – 古代文字

Hay personas que al conocerlas sentimos como nuestro mundo se enriquece, pero la verdadera fortuna llega cuando podemos compartirlas. Para mí, la artista y maestra Ten-You, es una de esas personas. Por ello me siento agradecida, es un placer presentarla con respeto y admiración.

Escribir sobre Ten-You es recordar…

Una mujer menuda. Descalza. Vestida en kimono de tonos lilas, estampado con flores naranja y manchas de tinta. Ante la presencia del público está sola. Concentrada frente al blanco papel de gran formato. En una mano; un grueso pincel, en la otra, una vasija que contiene tinta. El silencio acompaña la respiración…

Con suavidad comienza a cargar el pincel de tinta, su mirada se funde en el papel. Súbitamente, con un gesto decidido, abre la puerta de los sentidos expectantes; el primer impacto del pincel sobre el papel corta el aliento.

Sus movimientos se transforman en trazos de tinta que impregnan el papel. Como la luz de un relámpago; deslumbra y asombra en intensidad. Se detiene, ha concluido. Respira y recupera la quietud.

El ancestral pictograma de <Trueno> ha cobrado vida en el papel. La intensidad y la energía de Ten You sensei aún palpita en el espacio. Por unos minutos, nada se mueve.

TEN YOU kodaimoji shodo zen

La fuerza creativa que impulsa a Ten-You sensei, está íntimamente ligada al arte primitivo y sagrado del Kodaimoji – 古代文字, término japonés que hace referencia a los antiguos caracteres de la escritura china, conocidos como jiǎgǔwén. Pictogramas e ideogramas grabados en conchas de tortuga y huesos oraculares, cuyo origen se remonta a la dinastía Shang tardía, hace más de 3.000 años.

Kodaimoji shodo

Signos y símbolos que nos aproximan a tiempos en que los seres humanos convivían integrados con la naturaleza en plena armonía. Legados de un pasado ancestral, a través de los cuales se expresaban las fuerzas supremas e indivisibles del cielo y de la tierra.

Ten-You sensei nació en Setagaya, uno de los 23 municipios que forman la superpoblada ciudad de Tokyo. Paisaje urbano en el que conviven; rascacielos y templos, anuncios fluorescentes y lámparas de papel, barrios de tecnología y jardines que son un auténtico remanso de paz. Contrastes y contrapuntos en los que cada persona ha de elegir un camino a seguir y encontrar su lugar. Para Ten You, el camino es el Shodo – Vía de la escritura  y su lugar; el templo Tennoji, uno de los últimos refugios de la Escuela Budista Tendaishū, situado en el corazón de Yanaka, barrio que todavía mantiene su carácter tradicional.

Maestro kodo hato kodaimoji shodoDiscípula del maestro Koho Kato, uno de los primeros y más relevantes calígrafos japoneses del Kodaimoji, desde el inicio se despierta en ella la pasión por el arte caligráfico primitivo, llegando a comprender que el estudio y la práctica de estos antiguos caracteres, representa una Vía que favorece el despertar y el desarrollo del potencial humano, que habita en el interior del ser. Proceso en el que se abren las puertas de la percepción hacia la propia esencia, dejando el camino libre a la expresión pura de nuestro espíritu creativo más primario.

Ya has recibido el soplo del viento, son las palabras que el maestro dice a su discípula cuando llega el momento de emprender el vuelo.  A partir de ese día; Ten You comienza el tejido de su propio camino como maestra, que le llevará a encontrar su lugar y crear el grupo Ten-You Gummi, en el cual se congregan artistas que comparten el interés y el entusiasmo por difundir la práctica de Kodaimoji en diferentes culturas y países.

Ten-You y su grupo organizan talleres, exposiciones y eventos solidarios, en todos los ámbitos posibles. Colaboran con las escuelas primarias, donde trasforman las clases en espacios de juego, para enseñarles a los niños el arte caligráfico. Hacen divertidas sesiones de padres e hijos, siempre a través de la práctica de la caligrafía. Cada año viajan fuera de Tokio tendiendo puentes para compartir y mostrar a otras culturas su legado atávico.

Shodo class

En la ciudad de Tokio las clases y prácticas de Kodaimoji se realizan en el gran salón del templo Tennoji. El espacio se prepara en total armonía con la esencia del entorno. Cada sesión se inicia practicando el mujibō o Línea Vacía, también conocida como Línea Zen. Este ejercicio aparentemente simple, representa una meditación activa, fundamental para el inicio de la práctica.

Shodo mujibō Línea Zen

El trazo de una única línea requiere de una concentración absoluta; acción que involucra la respiración y el movimiento corporal. Todo sucede en un breve espacio de tiempo; el pincel descarga la tinta en el papel, dejando plasmado el instante sin mediaciones. Un modo de mirarse en el aquí y ahora, percibir el estado interior y entrar en la práctica.

La clase prosigue bajo la atenta guía de Ten-You sensei estudiando y seleccionando los antiguos pictogramas, donde cada persona tiene su espacio para la práctica. El tiempo parece suspenderse, sobre los papeles van quedando trazos en los que se funden cuerpo, mente y espíritu; reflejos de una conexión profunda entre el pasado ancestral y el momento presente.

Ten-You  天遊 es el gagou o seudónimo como artista de caligrafía, formado por los caracteres: cielo 天  y jugar 遊. Aprender y practicar Kodaimoji junto a Ten-You, es experimentar el vértigo que se llega a sentir frente al papel en blanco, junto al impulso súbito que lleva hasta el salto y el trazo. De mi breve, pero intensa experiencia junto a Ten-You, tengo muy presente una sensación próxima a la idea de jugar en un lugar tan alto y expansivo como el hondo cielo, en la que su presencia siempre atenta, nos orienta y anima a vencer el miedo para lanzarnos al abismo del ser interior.

Maria eugenia manrique shodo

Las clases en el templo Tennoji están abiertas a cualquier visitante que desee participar de la experiencia, no es necesario tener preparación artística para vivir esta auténtica tradición cultural de la mano de Ten-You sensei, con el apoyo del grupo Ten-You Gummi. Muy diferente a lo que pueden ofrecer las guías de viaje o las actividades programadas para turistas, es lo primero que recomiendo cuando alguien me dice que está planeando visitar Tokio.

Gracias a la complicidad de Yasuka san – quien con tanto afecto ha preparado las indicaciones para encontrar el salón principal del templo Tennoji -, les puedo mostrar las imágenes del camino a seguir para iniciar un viaje único y extraordinario que comienza cuando la estatua del Buda, ofrece su bienvenida desde el jardín.

Budhha templo Tennoji tokyo japón

Templo Tennoji Tokyo japón

Llega el momento de dejar a un lado la voz escrita y ceder el lugar a la propia Ten-You sensei, quien nos regala en las imágenes de este hermoso vídeo la esencia del Kodaimoji.

ten you

AWARE y HAIKU – 哀れと俳句


Vicente Haya Aware Haiku

Después de unos días en los que he cambiado las calles por senderos de montaña, sillas por rocas junto al arroyo, farolas por cielo abierto y luna llena…regreso, con el profundo sentimiento de proximidad con la naturaleza, para escribir: aware y haiku

AWARE

Intensa emoción que experimentamos ante algún suceso o existencia

 de la vida y la naturaleza.

Aware es una palabra íntimamente ligada a la sensibilidad japonesa. Si buscamos su traducción literal nos encontraremos con la definición de <tristeza> / <lamento>. Pero aware no se puede traducir en un solo vocablo o con una sola emoción, es una experiencia única, que se despierta en nuestro interior a partir de algo que acontece en el exterior, que nos asombra y que percibimos a nivel profundo. Simple visión de la realidad en la que se funden espíritu y suceso, lo más cercano a la vida y la naturaleza. Sin la compleja intervención del intelecto, el aware sucede en un instante y nos conmueve a tal punto, que se adentra en nosotros y nos toca el alma.

En palabras de Vicente Haya, el aware es: “la incandescencia íntima que nos contagia la experiencia del mundo. Sentir el mundo como fuego, como dinamismo que desbarata la realidad y la recompone en cada instante”.

Y junto a la experiencia del aware se siente el agradecimiento y la necesidad o, más bien la responsabilidad, por compartir esa emoción que nos ha regalado el universo. Para los japoneses la vía de expresión del aware es el haiku.

HAIKU

Expresión poética del aware. Sin aware no hay haiku…

“La palabra humana que se transforma en haiku es la expresión de un silencio profundo y ancestral que es previo y posterior a nuestra existencia como criaturas.”

Vicente Haya

Haiku es un término que se extiende velozmente en nuestro vocabulario occidental. Género popular de la poesía japonesa, definido erróneamente como un poema breve. Cada día hay más personas interesadas en el haiku, talleres intensivos de haikus, libros de haikus, grupos de escritores de haikus, marcas de cosmética llamadas Haiku!..….pero, qué sabemos realmente sobre el haiku?

Creo que, si tal como lo vemos, el haiku en occidente está traspasando la frontera de la poética para convertirse en moda, resulta imprescindible para las personas que sienten un mínimo respeto por la poesía y su cultura de origen, profundizar en el tema. Solo así podríamos vencer la lamentable frivolidad que va unida a las modas y aproximarnos al haiku con la atención y la honestidad que se merece.

Por fortuna y como equilibrio a esta expansión del haiku, el mes de marzo de este año, la editorial Kairós ha publicado el último libro de Vicente Haya:

< AWARE – Iniciación al haiku japonés >

Vicente Haya es Segoviano, Doctor en Filosofía y traductor de japonés, discípulo del maestro Reiji Nagakama. Con 17 libros publicados sobre haiku, actualmente Haya está considerado como el máximo experto en haiku en  lengua castellana.

Escucharlo hablar sobre haiku transmite emoción y respeto. Su elocuencia conmueve y despierta interés por salvaguardar las virtudes más íntimas del haiku. Porque un haiku no es un poema breve, no tiene lectura simbólica, no es necesariamente un conteo de sílabas repartidas en tres líneas..… El haiku es esencialmente la expresión de lo sagrado, su origen no está en la vista sino en la piel.

En las 306 páginas que componen el libro, Vicente Haya establece 88 puntos fundamentales para comprender el haiku. Este libro, indispensable para cualquiera que quiera adentrarse en la Vía del haiku, es también una lectura amena, ideal para llevar en la mochila y descubrir el sentir del viaje, más allá de las palabras.

Vicente Haya Aware Haiku

Como un breve adelanto, les copio del punto 17. El haiku surge del silencio

“El haiku te invita a huir de la ciudad, porque necesitas del silencio. Tan solo poner fin a nuestro ruido cotidiano podrá concedernos el estado de apertura a la Naturaleza que va a nutrirnos espiritualmente y a sanarnos de nuestras enfermedades del alma. Y eso lo conseguiremos agudizando nuestros sentidos dentro del silencio.”

Haiku del poeta Taneda Santôka con su correspondiente comentario:

  水にそうていちにちだまつてゆく

Mizu ni sotte ichinichi damatte yuku

Bordeando el agua

todo el día

voy callado 

 El haiku surge del silencio - Taneda Santôka

“Aunque no se declare expresamente, hay una sensación de que el poeta y el agua se dan compañía, y mantienen alguna clase de relación. El silencio del poeta es la respuesta a la voz del agua. Así es el diálogo que lo sagrado ha establecido entre ellos. Algo ya sabemos con certeza: si llevas tu ruido a cuestas, no puedes acompañar a los sonidos de la existencia.”

Lan Hua 兰花 – Orquídea Silvestre

Lan Hua 兰花

Si el bambú, es el caballero que nos abre las puertas de entrada a los senderos de la tinta y el pincel, la orquídea de oriente, con su sensibilidad, es quien nos ofrece la bienvenida.

A diferencia de las orquídeas cultivadas, la orquídea silvestre de oriente, se esconde entre las rocas o se refugia discretamente en el paisaje. Crece en zonas apartadas e inaccesibles de bosques y montañas. De manera reservada y silenciosa, con sencillez, es la encargada de mostrarnos la grandeza de las cosas más pequeñas.

Aprender a pintarla es sin duda un privilegio, pero también un compromiso. Con cada nueva pincelada que nos muestra la orquídea, se despierta un compás interior en los sentidos. De nuestra atención, depende tener la oportunidad de acceder a la integridad de su enseñanza sutil y profunda.

Sus elegantes hojas, que se alzan con una presencia sosegada, me enseñaron que delicadeza y fortaleza son virtudes afines. Esta pequeña planta, que podríamos fácilmente perder de vista si apuramos el paso, se caracteriza por su resistencia y autosuficiencia. Busca reguardo junto a los árboles o al abrigo de las piedras, vagamente ligada al apoyo y a la protección que éstos le brindan.

Lan Hua418

Se la reconoce como un carácter tenaz, capaz de crecer de manera independiente, en lugares recónditos, donde muchas otras plantas no podrían mantenerse. Al margen de todas las dificultades del entorno, sin excesos, logra con moderación encontrar su lugar en el camino, para conservar el brillo, la gracia y el perfume, atributos que le han llevado a ser símbolo de exquisito refinamiento y entereza, honrada de forma muy especial por la cultura oriental.

Lan Hua421Y entre las hojas, a la luz de la primavera, se abren sus pequeñas flores. Discretas pero evidentes, parecen danzar al ritmo de un viento casi imperceptible. Ellas no esperan ser descubiertas, ni admiradas, para desplegar sutilmente su tenue fragancia, representan a la vez modestia y humildad, valores que enaltecen la nobleza del espíritu.

En el camino del sumie, la orquídea nos muestra en armonía el equilibrio entre fuerza y sutileza. Si nos permitimos ser guiados por ella, en cada movimiento del pincel, los pensamientos se disuelven y la soltura se manifiesta unida a lo inevitable, desplegando así los espacios de la naturalidad. Mente y corazón se integran al unísono, dejando al descubierto la magnificencia de la naturaleza en nuestra vida.

Según los antiguos textos sobre los fundamentos de Pintura China, pintar la orquídea es como cantar los mantras sagrados. La armonía de las pinceladas y la sutil diversidad de sus tonos, pueden llegar a vibrar en consonancia con el Todo, al compás del ritmo creativo de nuestro universo individual.

En el ámbito del espíritu, la orquídea silvestre representa la esencia íntegra y cíclica del nuestro ser, junto a la capacidad de crear y de permanecer. Sin escatimar, nos devela el júbilo que emana sin mayores pretensiones, simplemente por el estar de manera consciente, ser y dejar ser.

Durante el siglo XIV, entre los mojes pintores de las escuelas de Budismo Chan –actual Budismo Zen en Japón -, la pintura de orquídeas fue adoptada como práctica para aproximarse a la serenidad que acompaña a un espíritu diáfano y humilde. En palabras de Chüen Yin, monje pintor de la escuela del budismo Chan:

“Cuando sentimos el espíritu ligero y nuestro corazón palpita sereno, es el momento de pintar la orquídea. Sus hojas crecen como si volaran y revolotearan al viento, sus flores, se abren llenas de alegría.”

En estos meses de primavera, he sentido el deseo de rendir un homenaje a la orquídea silvestre. Pintarla una y otra vez ha significado un verdadero regalo y goce para mi espíritu, dejándome llevar por los matices de la tinta y la danza del pincel. En medio de un mundo saturado por la inmediatez y la confusión, su presencia en mi estudio se deja sentir como un aroma fresco. Por ello, le agradezco gentilmente sus enseñanzas y quedo por siempre, prendada de su belleza.

Ensō円相– El Círculo Zen

Maria Eugenia Manrique Enso Círculo Zen

Papel y tinta están preparados, escojo un pincel grueso como compañero de salto, lo sumerjo en el agua con cuidado, descargo el exceso de humedad. De pie frente al papel, pincel en mano, observo y respiro. Cargo el pincel con tinta negra, me concentro en el vacío de la inmersión.

Tomo aire, y junto a una placentera sensación de vértigo, desde el Hara siento como se impulsa una corriente que alcanza mi brazo para fundirse con el pincel… somos uno, juntos sin pensar, sin dudar, dejamos que la energía siga el camino del círculo, permitiendo que la tinta haga su parte y el papel la refleje.

Pintar un círculo, es una de esas acciones que por su simplicidad, reflejan la esencia cíclica de la existencia. Breves instantes en que los pensamientos se diluyen, la mente se rinde, el cuerpo respira y se entra en el vacío – mu.

< la forma es vacío, el vacío es forma >

Durante la dinastía Tang (618 – 907 d.C.), los monjes budistas de China, pintaban círculos en tinta sobre papel como parte de sus ejercicios espirituales, con la finalidad de entrar en un estado de no-pensamiento o de meditación. Posteriormente en Japón, los mojes Zen también adoptaron la caligrafía y la pintura a tinta dentro de la práctica y enseñanza espiritual. Reconociendo en la pintura del Ensō (círculo en japonés) la expresión del todo y de la nada, de lo finito y lo infinito, del Cielo y de la Tierra, del aquí y el ahora, del vacío y la plenitud.

Al igual que la vida y la muerte, el círculo se expresa en un soplo de tiempo, que prosigue más allá de los sentidos. 

Zen en el Arte del Tiro con Arco

Escoger un libro para comenzar esta sección no me ha resultado tan sencillo.

Así que considerando que continuaré agregando libros más adelante, deje de darle vueltas al asunto y me pregunté: cuál es el libro que nunca dejarías?

Ese es el libro, el que después de muchos años de leerlo, todavía al abrirlo en casi cualquiera de sus páginas, me asegura la posibilidad de redescubrirlo. Con sus 111 páginas, un grosor menor a un centímetro, una tipografía de buen tamaño, que se deja leer con facilidad, entre amplios márgenes y espacios entre líneas que me permiten respirar y reflexionar. Ese libro, que con solo tenerlo entre las manos ya me siento a gusto

Zen en el Arte del Tiro con Arco Eugen HerrigelZen en el Arte del Tiro con Arco, escrito por Eugen Herrigel, traducido del alemán y publicado por primera vez en castellano, por la editorial argentina La Mandrágora en 1959, con el título “Zen y el Arte de los Arqueros Japoneses”. Posteriormente en 1972 otra editorial argentina KIER S.A., retomó la redición del libro, con el título que se mantiene hasta el momento, alcanzando así un buen número de reediciones en su solapa.

Particularmente yo lo tengo bastante subrayado y con las páginas señaladas. Además, como es una edición en papel reciclado y con unas cuantas decenas de años, al abrirlo tiene ese olor delicioso de los libros que, al igual que los vinos, ganan con el tiempo.

Para los que ya lo han leído, se los recuerdo y para los que no, se los recomiendo. Sin ánimo de adelantar, resumir o pasarles un tráiler, solamente les copio algunas de las líneas que tengo subrayadas.

De la introducción de Daisetz T. Suzuki:

El hombre es un ser pensante, pero sus grandes obras las realiza cuando no calcula ni piensa. Debemos reconquistar el “candor infantil” a través de largos años de ejercitación en el arte de olvidarnos de nosotros mismos. Logrado esto, el hombre piensa sin pensar. Piensa como la lluvia que cae del cielo; piensa como las olas que se desplazan en el mar; piensa como las estrellas que iluminan el cielo nocturno, como la verde fronda que brota bajo el tibio viento primaveral. De hecho, él mismo es la lluvia, el mar, las estrellas, la fronda.”

De la página 50:

“El arte genuino – exclamó entonces el maestro- no conoce fin ni intención! Cuando más obstinadamente se empeñe usted en disparar la flecha para acertar en el blanco, tanto menos conseguirá lo primero y tanto más se alejará de lo segundo. Lo que le obstruye el camino es su voluntad demasiado activa. Usted cree que lo que usted no haga, no se hará.

De la página 52:

Pero. ¿Por qué anticipar con el pensamiento lo que solo la experiencia puede enseñar?

Zen en el Arte del Tiro con Arco Eugen Herrigel